¿Cansado de la pechuga de pollo seca y sin sabor? ¡Esta receta es tu salvación! Te enseñaremos a transformar un simple filete de pollo en unos medallones increíblemente tiernos y jugosos, gracias a un ingrediente secreto: el calabacín. Este plato, muy popular en la cocina casera de Europa del Este, combina la simplicidad con un sabor espectacular. La salsa agridulce casera envuelve cada medallón, creando una explosión de sabor que te encantará. Es la cena perfecta para cualquier día de la semana, fácil, rápida y deliciosa. ¡Prepárate para que este plato se convierta en un favorito de tu familia!
Para los medallones:
- 700 g de pechuga de pollo
- 200 g de calabacines
- 130 g de pan blanco sin corteza
- 130 ml de crema de leche espesa
- 35 g de eneldo
- 30 g de sémola
- sal, pimiento rojo molido, especias para hamburguesas, aceite para freír
Para la salsa:
- 150 g de salsa de tomate
- 150 g de crema agria
- 25 g de harina de trigo
- 15 ml de aceite de oliva
- sal, azúcar
Modo de preparación de los tiernos medallones de pollo con calabacín en salsa agridulce
Al pan blanco le quitamos la corteza y remojamos la miga en crema de leche fría o leche. A la pechuga de pollo le quitamos la carne. Para la carne picada solo necesitaremos el filete, dejando la piel y los huesos para preparar un caldo de pollo.
Pasamos por una picadora de carne el filete de pollo troceado y el pan remojado, añadimos eneldo finamente picado, pimiento rojo molido, especias para hamburguesas o curry para pollo. Para esta cantidad de ingredientes, necesitarás aproximadamente 1 cucharadita de condimentos.
Los ingredientes para la carne picada también se pueden triturar en un procesador de alimentos.
Si el calabacín es joven, lo rallamos en un rallador grueso con semillas y piel.
La piel y las semillas de los calabacines maduros son duras, por lo que será necesario pelar las verduras maduras.
Añadimos sal de mesa al gusto, mezclamos bien la carne picada y la guardamos en el refrigerador por un tiempo para que se enfríe.
Para que los medallones queden con una corteza dorada y jugosos por dentro, es necesario rebozarlos en sémola. Así que, nos mojamos las manos en agua fría, formamos los medallones y los pasamos por sémola por todos lados.
Calentamos 1-2 cucharadas de aceite refinado en una sartén para freír. Freímos por ambos lados hasta que estén a medio cocer, aproximadamente 2-3 minutos por cada lado.
Preparamos la salsa. En el aceite de oliva caliente, espolvoreamos la harina de trigo, luego añadimos la salsa de tomate o kétchup. También puedes licuar varios tomates con piel y añadir el puré de tomate a la salsa.
A continuación, añadimos la crema agria, sal y azúcar para equilibrar los sabores. Mezclamos los ingredientes con un batidor de varillas directamente en la sartén y llevamos a ebullición a fuego bajo. Cocinamos durante 2-3 minutos.
En la salsa agridulce espesada, colocamos los medallones de pollo con calabacín, tapamos la sartén y cocinamos a fuego lento durante 15 minutos.
Servimos los tiernos medallones de pollo con calabacín acompañados de puré de papas, bañándolos con la espesa salsa agridulce y espolvoreando hierbas frescas por encima.
¡Y listo! Ahora tienes un plato reconfortante y lleno de sabor que seguramente impresionará a todos en la mesa. La belleza de estos medallones de pollo con calabacín reside en su versatilidad. Sírvelos con puré de papas cremoso, como sugiere la tradición, o acompáñalos con arroz blanco, pasta o una ensalada fresca para una comida más ligera. No dudes en experimentar añadiendo otras verduras ralladas a la mezcla, como zanahoria o pimiento. Esperamos que disfrutes preparando y compartiendo esta receta. ¡Buen provecho!










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