¿Buscas una receta de albóndigas que sea a la vez deliciosa y saludable? ¡Has llegado al lugar indicado! Hoy te enseñaremos a preparar unas albóndigas de pollo al horno que se deshacen en la boca, acompañadas de una salsa de verduras vibrante y llena de sabor. Olvídate de las frituras y las salsas pesadas; esta versión horneada es ligera, fácil de digerir y perfecta para una comida familiar entre semana. La salsa, hecha puramente de verduras frescas, no solo aporta un toque de dulzura natural, sino que también enriquece el plato con nutrientes. ¡Prepárate para enamorarte de esta nueva forma de disfrutar un clásico!
Para las albóndigas:
- 800 g de filete de pollo
- 100 g de cebolla
- 50 g de cebolla de verdeo
- 100 g de pan blanco (sin corteza)
- 60 ml de leche
- sal y pimienta al gusto
Para la salsa:
- 300 g de calabacín
- 80 g de cebolla
- 80 g de zanahoria
- 100 g de pimiento morrón
- 200 g de tomates
- 30 ml de aceite de girasol
- sal, azúcar y páprika al gusto
Cómo preparar albóndigas con salsa de verduras al horno
Empezamos con la carne para las albóndigas
Coloca en un procesador de alimentos el filete de pollo finamente picado, y añade la cebolla y la cebolla de verdeo. La parte verde de la cebolla de verdeo le dará a la carne un tono verde claro, pero la intensidad del color disminuirá durante la cocción. Luego, agrega el pan blanco sin corteza remojado en leche, y sazona con sal y pimienta negra recién molida al gusto. Procesa los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea y refrigera el bol con la carne durante 15 minutos.
Engrasa una bandeja para hornear y tus manos con aceite. Forma pequeñas albóndigas redondas, del tamaño de una pelota de ping-pong. Colócalas en la bandeja para hornear, dejando un pequeño espacio entre ellas. Si formas las bolitas de carne con las manos mojadas, el agua salpicará y chisporroteará en la bandeja caliente; en cambio, el aceite cubrirá las albóndigas con una fina capa y les dará una corteza dorada.
Coloca la bandeja con las albóndigas en un horno precalentado a 200 °C (400 °F) y cocina durante unos 12 minutos. Si usas un horno de gas, deberás darles la vuelta una vez.
Ahora preparamos la salsa para las albóndigas
Pela los calabacines, quítales las semillas y córtalos en cubos. Pica finamente la zanahoria o rállala. Corta los tomates y el pimiento morrón en trozos grandes. Corta una cebolla pequeña en juliana.
Coloca en una sartén profunda los calabacines, la zanahoria, el pimiento morrón, los tomates y la cebolla.

Cortamos en una sartén profunda el calabacín, la zanahoria, el pimiento morrón, los tomates y la cebolla
Añade el aceite de girasol a la sartén, y sazona con azúcar y sal al gusto. Agrega el pimentón dulce molido.
Tapa la sartén y cocina a fuego lento durante 30 minutos, hasta que las verduras estén muy blandas.
Tritura las verduras guisadas con una licuadora de inmersión hasta obtener una consistencia homogénea. Prueba la salsa para ajustar la sal y el azúcar si es necesario.
Vierte la salsa sobre las albóndigas en la bandeja y vuelve a meterla en el horno caliente durante 10 minutos.
Sirve las albóndigas calientes, espolvoreadas con hierbas frescas justo antes de servir.
¡Y listo! Ya tienes un plato de albóndigas al horno con salsa de verduras que seguramente se convertirá en un favorito en tu hogar. La belleza de esta receta radica en su simplicidad y versatilidad. Puedes servir estas albóndigas con tu guarnición preferida, desde un cremoso puré de papas hasta quinoa o pasta. Si te sobran, se conservan perfectamente en el refrigerador por un par de días y su sabor incluso se intensifica. ¡Esperamos que disfrutes de esta comida reconfortante y nutritiva tanto como nosotros! ¡Buen provecho!









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