¡Hola, amantes de la buena comida! Hoy vamos a preparar un clásico que nos transporta a la infancia y nos reconforta el alma: el puré de papas. Esta receta con leche y mantequilla es la quintaesencia de la guarnición perfecta, cremosa, suave y llena de sabor. Pero le hemos añadido un toque secreto, un par de dientes de ajo cocidos junto a las papas, que eleva este plato sencillo a un nivel completamente nuevo. Prepárate para descubrir cómo hacer el puré de papas más delicioso que hayas probado, ¡sin grumos y con una textura de ensueño!
Ingredientes para el puré de papas con leche y mantequilla
- 600 g de papas crudas
- 50 g de mantequilla
- 120 ml de leche
- 2 dientes de ajo
- sal, agua
- un trozo de mantequilla y cebollín para servir
Modo de preparación del puré de papas con leche y mantequilla
Pelamos las papas y las colocamos en un bol con agua fría para evitar que se oxiden.
Cortamos las papas en rodajas gruesas y redondas para que se cocinen más rápido. Es importante que las rodajas tengan el mismo grosor para que la cocción sea uniforme. Luego, añadimos el ingrediente secreto: los dientes de ajo. ¡Créeme, dos pequeños dientes de ajo transformarán tu guarnición en algo mágico!
Colocamos las papas cortadas y los dientes de ajo en una olla y vertemos agua fría hasta cubrirlas por completo. Llevamos la olla al fuego, esperamos a que hierva y cocinamos durante 15 minutos o hasta que estén tiernas. Sabrás que las papas están listas si puedes atravesar una rodaja fácilmente con un palillo o un cuchillo.
Escurrimos las papas cocidas en un colador y dejamos que se vaya toda el agua.
A continuación, con una cuchara, pasamos las papas y el ajo por el colador. Este proceso requiere un poco de esfuerzo, pero garantiza un puré de papas con leche y mantequilla completamente libre de grumos. También puedes usar un prensapurés para obtener el mismo resultado.
En este punto, añadimos la mantequilla y sal al gusto a las papas pasadas por el colador. Para esta cantidad de ingredientes, necesitarás un poco menos de una cucharadita de sal. Es importante salar las papas después de cocinarlas. Primero, porque usarás menos sal, lo cual es más saludable. Segundo, porque la sal endurece el almidón de la papa, haciendo más difícil machacarlas.
Vertemos la leche o la crema en una cacerola pequeña y la llevamos a ebullición. ¡Nunca prepares el puré con leche fría, siempre debe estar caliente! Si añades leche fría, el puré puede adquirir un tono grisáceo.
Incorporamos la leche caliente hervida en pequeñas porciones al bol, mezclando bien.
Batimos ligeramente la mezcla con una cuchara para darle un poco de esponjosidad.
Servimos el puré de papas con leche y mantequilla en un plato, colocamos un trocito de mantequilla encima y espolvoreamos con cebollín finamente picado.
¡Y ahí lo tienes! Un puré de papas perfecto, cremoso y lleno de sabor, listo para convertirse en la estrella de tu mesa. Este plato es la prueba de que los ingredientes más sencillos pueden crear algo verdaderamente extraordinario. Sírvelo caliente como acompañamiento de tus platos favoritos, desde un estofado de carne hasta un pescado a la plancha. No dudes en experimentar añadiendo otras hierbas frescas como perejil o un poco de queso parmesano rallado. ¡Espero que disfrutes de esta receta tanto como yo! ¡Buen provecho!











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