Hay platos que son un abrazo para el alma, y estas costillas de cerdo en cazuela son exactamente eso. Cocinar en cazuelas de barro individuales no es solo una técnica, es una tradición que concentra los sabores de una manera única, permitiendo que cada ingrediente brille. La combinación de la carne tierna y marinada, la dulzura de la calabaza, el toque terroso de los champiñones y el aroma de las especias crea una sinfonía de sabores perfecta para un almuerzo familiar o una cena en un día frío. Prepárate para llenar tu cocina con un aroma irresistible y disfrutar de un plato rústico, casero y absolutamente delicioso.
Ingredientes para las costillas de cerdo en cazuela con calabaza y champiñones
- 800 g de costillas de cerdo
- 90 g de cebolla
- 400 g de calabaza
- 220 g de champiñones frescos
- 300 g de papas
- 30 g de zanahoria deshidratada
- 5 g de pimentón dulce molido
- 4 hojas de laurel
- 3 g de pimienta negra
- 4 hojas de repollo blanco
- sal, aceite vegetal
Para la marinada
- 10 g de azúcar de caña
- 5 g de chile en polvo
- 20 g de salsa de soja
- 15 ml de vinagre balsámico
- 20 ml de aceite de oliva
Modo de preparación de las costillas de cerdo en cazuela con calabaza y champiñones
Cortamos las costillas de cerdo a lo largo del hueso, una por una. Colocamos las costillas cortadas en un bol profundo, vertemos la salsa de soja y el vinagre balsámico, añadimos el chile en polvo, el azúcar de caña y mezclamos bien. Luego, añadimos el aceite de oliva, cubrimos el bol con film transparente y lo dejamos en la parte baja del refrigerador durante 3 horas.
La carne debe marinarse al menos durante una hora.
Cuando las costillas estén marinadas, podemos empezar a montar las cazuelas individuales.
Pelamos y picamos finamente las cebollas. Engrasamos el interior de las cazuelas de barro con aceite vegetal o de oliva.
Esparcimos la cebolla picada: esta será la primera capa de nuestro estofado.
Sobre la cebolla, colocamos las costillas de cerdo, de 4 a 5 piezas por porción, dependiendo del tamaño de las costillas y del apetito de los comensales.
Lavamos los champiñones frescos. Cortamos los champiñones grandes en 2-4 partes y dejamos los pequeños enteros.
Sobre la carne, colocamos una capa de champiñones.
Pelamos una calabaza madura de pulpa naranja brillante, le quitamos la parte fibrosa con las semillas. Cortamos la pulpa en cubos y la colocamos sobre los champiñones.
Luego, añadimos las papas cortadas en trozos grandes.
Ahora es el momento de las especias: añadimos zanahoria deshidratada, pimentón dulce molido para dar color y aroma, colocamos 2 hojas de laurel en cada cazuela, unos granos de pimienta negra y sal al gusto.
Cubrimos las costillas de cerdo en las cazuelas con champiñones y calabaza con hojas de repollo blanco; esto es para evitar que el estofado se queme por encima.
Vertemos 100 ml de agua fría o caldo de carne en cada cazuela, agitamos suavemente el contenido para que la sal y las especias se distribuyan de manera uniforme.
Colocamos las cazuelas con las costillas de cerdo en el nivel medio del horno. Calentamos gradualmente el horno a 180 grados Celsius. Cocinamos las costillas de cerdo en cazuela con calabaza y champiñones durante 1 hora y 20 minutos.
Servimos las costillas de cerdo calientes, decoradas con perejil y pimienta negra recién molida.
¡Y ahí lo tienes! Un plato que no solo alimenta el cuerpo, sino también el espíritu. Al servir estas costillas directamente de la cazuela, conservas todo el calor y el aroma hasta el último bocado. Te recomiendo acompañarlas con un trozo de pan rústico para no desperdiciar ni una gota de los jugos que se forman en el fondo. Esta receta es una maravillosa manera de reunir a la familia alrededor de la mesa y compartir una comida hecha con amor. ¡Espero que disfrutes de cada bocado tanto como yo disfruté compartiendo esta receta contigo! ¡Buen provecho!











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