¡Bienvenido a un viaje culinario a Italia sin salir de casa! Hoy te enseñaremos a preparar unos ravioles caseros que te robarán el corazón. Aunque a menudo se asocian con rellenos de carne, esta versión vegetariana es una auténtica delicia que demuestra la versatilidad de la pasta fresca. El relleno cremoso de requesón, queso y un toque fresco de cebolla de verdeo crea una combinación de sabores suave y reconfortante. Preparar la masa desde cero es una experiencia gratificante y mucho más sencilla de lo que imaginas. ¡Anímate a ponerte el delantal y sorprende a todos con este clásico italiano!
Para la masa de los ravioles:
- 1 huevo de gallina (+ 1 huevo para pincelar)
- 110 g de harina de trigo de alta calidad
- agua fría (según sea necesario)
Para el relleno de los ravioles:
- 150 g de tvorog graso (puedes usar requesón o queso cottage entero)
- 80 g de queso duro (como parmesano)
- 55 g de cebolla de verdeo (o cebollín)
- sal, pimienta
Para servir:
- smetana (crema agria espesa), hierbas frescas
Método de preparación de los «dumplings» italianos sin carne: ravioles
Para el relleno de los ravioles, pasa el requesón graso por un colador. Si la consistencia del requesón es suave y sin grumos, no es necesario colarlo, basta con machacarlo con un tenedor.
Ralla el queso duro finamente y añádelo al requesón. Para el relleno de los ravioles puedes elegir parmesano o un queso azul picante, así quedará más sabroso.
Pica finamente la cebolla de verdeo (o cebollín) y saltéala en una sartén con mantequilla derretida, sazona con sal al gusto.
Cuando la cebolla de verdeo salteada se enfríe un poco, agrégala al bol con el requesón y el queso.
Salpimenta el relleno de los ravioles al gusto, mezcla bien los ingredientes y refrigéralo.
Ahora preparamos la masa para los ravioles. En un bol, vierte harina de trigo duro de buena calidad, rompe un huevo de gallina fresco y, si el huevo es pequeño, añade una cucharada de agua fría.
Amasa la masa para los ravioles con las manos en el bol, luego pásala a la mesa y sigue amasando hasta que esté elástica y suave. Cubre la bola de masa con un bol o film plástico y déjala reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos.
Divide la masa por la mitad. Enharina la mesa y estira una de las mitades en una lámina rectangular y fina.
Saca el relleno de los ravioles del refrigerador y, con una cucharadita, distribuye porciones sobre la lámina de masa, dejando espacio entre ellas.
Pincela el espacio vacío entre las porciones de relleno con huevo batido.
Estira la segunda mitad de la masa igual de fina y cubre el relleno con ella. Presiona la masa con los dedos alrededor del relleno y corta los ravioles con un cuchillo o un vaso de chupito de vidrio fino.
También puedes formar los ravioles de la manera tradicional, como los pelmeni (un tipo de dumpling o empanadilla de origen ruso). Para ello, corta círculos de masa de 8-9 centímetros de diámetro, coloca una cucharada de relleno en el centro y sella los bordes.
Engrasa la rejilla de una vaporera con aceite vegetal y coloca los ravioles sin carne. Cocínalos al vapor durante 5-6 minutos.
Sirve los ravioles de requesón, queso y cebolla de verdeo con smetana (una crema agria espesa, puedes usar crema agria o yogur griego) y hierbas frescas.
¡Y listo! Ya tienes un plato de ravioles caseros digno de un restaurante italiano. Sírvelos recién hechos, acompañados de un poco de crema agria y hierbas frescas como en la receta, o atrévete a experimentar con tu salsa favorita: una simple salsa de tomate y albahaca, o una sofisticada mantequilla de salvia, les irá de maravilla. Si preparas una gran cantidad, no dudes en congelarlos. Solo tienes que colocarlos en una bandeja sin que se toquen, congelarlos y luego guardarlos en una bolsa. Así, tendrás una comida casera y deliciosa lista en minutos para esos días ajetreados. ¡Buen provecho!











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