En muchas culturas de Europa del Este, el arte de hacer conservas es una tradición entrañable para disfrutar de los sabores del verano durante el frío invierno. Esta receta de tomates verdes marinados es un claro ejemplo de esa magia. Si tienes tomates que no alcanzaron a madurar, ¡no los deseches! Con rábano picante, ajo y un toque de chile, se transforman en un aperitivo crujiente, picante y absolutamente delicioso. ¡Prepárate para descubrir un nuevo sabor favorito para tu despensa!
Ingredientes para los tomates verdes marinados con rábano picante y ajo
- 2 kg de tomates verdes
- 4-5 dientes de ajo
- 1 chile (ají) grande
- 30 g de khren (rábano picante, una raíz pequeña y delgada)
Ingredientes para la salmuera
- 1 l de agua
- 40 g de azúcar
- 20 g de sal
- 30 ml de vinagre de manzana
- semillas de mostaza, pimienta negra en grano
- hoja de laurel
Método de preparación de los tomates verdes marinados con rábano picante y ajo
Lava bien con agua fría los tomates verdes pequeños y firmes, sin daños visibles ni manchas.
Corta los tomates por la mitad y retira la parte dura cerca del tallo. Los tomates más pequeños se pueden dejar enteros, pinchando la parte superior con un palillo.
Lava bien los frascos con bicarbonato de sodio o detergente para platos y enjuágalos con agua hirviendo. No es necesario esterilizarlos previamente. Coloca los tomates en los frascos preparados con el corte hacia abajo. Llena los frascos con tomates hasta los hombros.
Vierte agua hirviendo en el frasco y déjalo reposar unos minutos. Escurre el agua de los tomates y vuelve a verter agua hirviendo, cubriendo las conservas con una toalla.
Pica finamente los dientes de ajo. Raspa la raíz de khren (rábano picante, a menudo usado en la cocina de Europa del Este por su sabor intenso y picante) y córtala en rodajas finas. Corta el chile en aros. Si el pimiento es muy picante, quítale las semillas.
Prepara la salmuera. Vierte agua en una olla. Añade el azúcar y la sal. Agrega las semillas de mostaza, las hojas de laurel y una cucharadita de granos de pimienta negra. Lleva a ebullición.
Vierte el vinagre en los frascos en porciones iguales. Si estás marinando los tomates en un frasco de tres litros, vierte todo el vinagre en él. Si usas varios frascos de un litro o de 750 g, divídelo proporcionalmente.
En la salmuera hirviendo, añade el ajo picado, el rábano picante y el chile. Calienta todo junto hasta que hierva e inmediatamente vierte la salmuera hirviendo en el frasco con los tomates y el vinagre. Llena el frasco de manera que los tomates queden completamente cubiertos por la salmuera.
Cierra herméticamente las conservas con tapas previamente hervidas. A continuación, hay dos formas de pasteurizar las conservas. El primer método es la pasteurización natural. Envuelve inmediatamente las conservas calientes e invertidas en una manta o cobija. Déjalas en un lugar cálido hasta que se enfríen por completo. Dependiendo del volumen de los frascos, su cantidad y la temperatura ambiente, esto puede tardar desde varias horas hasta un día. Una vez frías, guarda las conservas en un sótano o bodega fría.
Otro método es la pasteurización en una olla. En un recipiente ancho para esterilizar, coloca una rejilla de madera, pon los frascos sobre la rejilla y vierte agua caliente. Calienta hasta 85 grados Celsius (un termómetro de cocina te será de gran ayuda). Pasteuriza los frascos de un litro durante 15 minutos, sácalos con pinzas, voltéalos y déjalos enfriar. Guárdalos en un lugar fresco.
Que tengas una despensa llena para el invierno!
¡Y listo! Ahora tienes unos frascos llenos de sabor que alegrarán tus comidas. Estos tomates verdes marinados son el acompañamiento perfecto para carnes asadas, un ingrediente sorpresa en ensaladas o simplemente un aperitivo delicioso para disfrutar solo. Guárdalos en un lugar fresco y oscuro, y verás cómo su sabor se intensifica con el tiempo. Esperamos que disfrutes de esta receta tradicional y que tu despensa se llene de delicias caseras. ¡Buen provecho y felices conservas!











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