¡Prepárate para un viaje de sabor al corazón del Cáucaso! Hoy te enseñaremos a preparar adzhika, una salsa picante y aromática que es un verdadero tesoro de la cocina georgiana y abjasia. Tradicionalmente hecha con pimientos frescos, esta versión con chiles secos te permite disfrutar de su sabor intenso y complejo en cualquier época del año. Es el condimento perfecto para darle vida a carnes, sopas o simplemente para untar en un trozo de pan. ¡Anímate a llenar tu cocina de aromas inolvidables!
Ingredientes para la adzhika de chiles secos (para 1 frasco de 250 g)
- 25 chiles secos
- 2 cabezas de ajo
- 4 cucharaditas de sal gruesa
- 1 cucharadita de perejil seco
- 1 cucharadita de hierbas secas (orégano, tomillo)
- 1 cucharadita de pimentón dulce molido
Modo de preparación de la adzhika de chiles secos
Lava a fondo las vainas de chile seco, ya que pueden acumular polvo si la guirnalda ha estado colgada en la cocina. Quita los tallos, luego coloca los chiles en una olla, cúbrelos con agua fría previamente hervida y déjalos en remojo de 12 a 24 horas. Durante este tiempo, los pimientos se ablandarán por completo y las arrugas se alisarán casi por completo.
Escurre los pimientos remojados en un colador para que se vaya el agua. Ten en cuenta que dentro de las vainas queda mucha agua, así que es necesario eliminarla: exprímelos suavemente y colócalos con la punta hacia arriba para que escurran.
Separa las cabezas de ajo en dientes. Aplasta los dientes con el lado ancho de un cuchillo y pélalos.
Una vez que los pimientos hayan escurrido, es necesario quitarles las semillas. No hace falta quitarlas todas, basta con cortar la parte superior y retirar la mayor parte de las semillas concentradas cerca del tallo. Por cierto, si el chile es muy picante, ¡incluso seco puede ser una amenaza para tus manos! Usa guantes de goma finos para proteger tus dedos y palmas de la capsaicina.
Para triturar, puedes usar una licuadora o una picadora de carne, lo que te resulte más cómodo. Corta los pimientos con tijeras directamente en el vaso de la licuadora y lamina el ajo.
Añade sal gruesa, pimentón dulce molido, perejil seco y una mezcla aromática de hierbas secas: orégano, tomillo, romero. Puedes usar una mezcla ya preparada de “hierbas provenzales”.
Luego, tritura los ingredientes durante varios minutos, raspando los lados del vaso con una espátula y volviendo a procesar todo bien. La consistencia de la adzhika (una pasta o salsa picante tradicional de la cocina caucásica) será espesa, con trocitos de chile visibles y palpables. Si deseas una pasta más homogénea, puedes usar una licuadora de inmersión potente.
Lava bien un frasco, enjuágalo primero con agua limpia y luego con agua hirviendo. Transfiere la adzhika de chiles secos al frasco seco, compactándola para que no queden bolsas de aire. Guárdala en el refrigerador. La adzhika puede conservarse en el refrigerador durante varios meses sin fermentar ni enmohecerse.
¡Prueba a añadir una cucharadita de esta adzhika a un omelet y verás cómo un desayuno aburrido cobra nueva vida! ¡Buen provecho!
Ahora que tienes tu frasco de adzhika casera, las posibilidades son infinitas. Guárdala en el refrigerador y verás cómo se convierte en tu ingrediente secreto para potenciar el sabor de tus comidas. Úsala como adobo, mézclala con yogur para un dip rápido o añade una cucharadita a tus guisos para un toque picante y profundo. Esperamos que disfrutes de esta explosión de sabor tanto como nosotros. ¡Buen provecho y a cocinar!









0 comentarios