¡Atrévete a cocinar con ingredientes silvestres! Este pastel de ortiga y champiñones es una verdadera joya culinaria de la primavera. La ortiga, una planta con increíbles propiedades nutritivas, pierde su picor al cocinarla y revela un sabor delicado, similar a la espinaca. Combinada con champiñones salteados y una base de masa quebrada crujiente, crea un plato rústico y lleno de sabor. Es la receta perfecta para sorprender a tu familia con una comida original y deliciosa, ideal para un almuerzo de fin de semana.
Ingredientes para la masa del pastel
- 250 g de harina de trigo
- 85 g de aceite vegetal
- 85 g de agua
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1/2 cucharadita de sal
Ingredientes para el relleno de ortiga y champiñones
- 150 g de champiñones frescos
- 80 g de cebolla
- 100 g de ortiga (una planta silvestre comestible, se usan solo las hojas tiernas)
- 2 huevos
- 150 ml de leche
- 1 cucharada de fécula de papa (almidón de papa)
- 35-40 g de queso duro
- sal al gusto
Modo de preparación del pastel de ortiga y champiñones
Mezclamos la harina de trigo con el polvo de hornear. Tamizamos la harina en un bol profundo, así el polvo de hornear se distribuirá uniformemente en la masa.
Hacemos un hueco en la harina. Vertemos aceite vegetal refinado sin olor. Cualquier aceite vegetal servirá: de canola, girasol u oliva.
En agua ligeramente tibia, disolvemos media cucharadita de sal. Vertemos el agua salada en el bol después del aceite vegetal.
Amasamos la masa rápidamente. La masa resultará suave y elástica, no se debe amasar por mucho tiempo. Para que la masa quebrada quede tierna y desmenuzable, no es necesario desarrollar el gluten.
Estiramos la masa sobre la superficie de trabajo. Enrollamos la masa estirada en el rodillo. La transferimos al molde. En esta receta se utiliza un molde redondo de 25 centímetros. La masa quebrada con aceite vegetal resulta tan deliciosa como la hecha con mantequilla. Trabajar con masa a base de aceite vegetal es más fácil, ya que es más elástica y no se rompe.
Acomodamos la masa en el fondo y los bordes del molde, cortando el exceso. Con los dedos, emparejamos el borde para que tenga un grosor uniforme.
Limpiamos los champiñones frescos con una servilleta húmeda. Cortamos los champiñones en láminas finas. Los colocamos en el molde en una sola capa.
Picamos una cabeza de cebolla pequeña en cubos pequeños y los esparcimos sobre los champiñones.
Separamos las hojas de ortiga joven del tallo. Vertemos agua hirviendo sobre las hojas de ortiga y las dejamos reposar durante 2-3 minutos. Escurrimos la ortiga en un colador y la exprimimos.
Colocamos la ortiga escurrida en un bol. Vertemos la leche. Rompemos los huevos. Añadimos una cucharada de fécula de papa. La fécula se puede reemplazar por harina de trigo.
Salamos al gusto. Con una licuadora de inmersión, batimos los ingredientes líquidos hasta obtener una mezcla homogénea.
Vertemos la mezcla líquida sobre los champiñones y la cebolla.
Rallamos un trozo de queso duro con un rallador fino. Espolvoreamos el queso rallado sobre el pastel.
Precalentamos el horno a 180 grados Celsius. Colocamos el pastel en el nivel medio del horno precalentado. Horneamos durante 35-40 minutos hasta que esté dorado. Cortamos el pastel tibio o frío en porciones triangulares.
Espero que disfrutes de este increíble pastel de ortiga y champiñones tanto como yo. Sírvelo tibio o a temperatura ambiente, acompañado de una ensalada fresca para una comida completa y equilibrada. No dudes en experimentar con otras hierbas silvestres o verduras de temporada que tengas a mano. Cocinar con los regalos de la naturaleza es una experiencia gratificante y deliciosa. ¡Buen provecho y hasta la próxima aventura culinaria!















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