¿Te sobró pavo de la cena de Navidad o Acción de Gracias? ¡No hay problema! Te presentamos la solución más deliciosa: un cremoso y reconfortante pastel de macarrones con pavo. Este plato es la definición de "comida casera", una receta que transforma las sobras en un festín que encantará a toda la familia. La combinación de pasta, una suave salsa blanca enriquecida con especias y trozos de pavo jugoso, todo cubierto con una capa de queso dorado y burbujeante, es simplemente irresistible. ¡Prepárate para que este plato se convierta en una nueva tradición familiar!
Ingredientes para el pastel de macarrones con pavo
- 250 g de pavo cocido o asado
- 250 ml de caldo de pollo o de pavo
- 100 g de crema de leche (nata)
- 150 g de pasta (en esta receta, espirales o fusilli)
- 1 cebolla
- 20 g de mantequilla
- 15 g de harina de trigo
- 40 g de queso duro (para rallar)
- nuez moscada
- aceite vegetal, sal
Modo de preparación del pastel de macarrones con pavo
Preparamos el pavo. Retiramos la carne de los huesos, la desmenuzamos en hebras o la cortamos en trozos pequeños. Es mejor no usar la piel.
Picamos finamente la cebolla. Machacamos el diente de ajo con un cuchillo y lo picamos. En una sartén profunda, vertemos una cucharada de aceite vegetal sin olor. Añadimos la mantequilla y la derretimos. Agregamos la cebolla y el ajo a la mantequilla derretida. Vertemos 2-3 cucharadas de caldo de pollo. Cocinamos la cebolla a fuego medio hasta que el caldo se evapore. La cebolla debe quedar blanda, casi transparente y con un ligero tono acaramelado.
Añadimos la harina de trigo y mezclamos con la cebolla. La harina absorberá la grasa y cubrirá la cebolla; mezclamos todo con una espátula para que la harina no forme grumos.
Vertemos el caldo de pollo en pequeñas porciones, mezclando la harina con el caldo con una espátula. En este punto, reducimos el fuego al mínimo.
Poco a poco, incorporamos todo el caldo y lo llevamos a ebullición. Vertemos la crema de leche en un chorro fino, sin dejar de remover.
Añadimos media cucharadita de utskho-suneli (fenogreco azul, una especia georgiana) y rallamos una pizca de nuez moscada con un rallador fino. Sazonamos con sal al gusto, llevamos la salsa a ebullición y cocinamos durante 1-2 minutos.
Cocinamos la pasta en agua hirviendo con sal. La cocemos hasta que esté al dente y la escurrimos en un colador. Añadimos la pasta cocida a la salsa. En esta receta usamos espirales (fusilli), que están especialmente diseñados para este tipo de platos, ya que su forma retiene muy bien la salsa.
A la salsa y la pasta cocida, añadimos el pavo troceado. Mezclamos todo bien.
Engrasamos una fuente profunda apta para horno con mantequilla o aceite vegetal y vertemos la mezcla de pasta con pavo. Rallamos el queso duro con un rallador fino. Espolvoreamos el queso rallado sobre el pastel.
Precalentamos el horno a 170 grados Celsius. Colocamos la fuente con el pastel en el centro del horno precalentado. Horneamos durante 20 minutos. Servimos caliente o tibio. Puedes congelar este plato hasta por un mes. Luego, solo tendrás que recalentarlo.
¡Y listo! Un plato espectacular que no solo es delicioso, sino también una forma inteligente y sabrosa de no desperdiciar comida. Sírvelo caliente, recién salido del horno, acompañado de una ensalada verde para un almuerzo o cena completa. Una de las grandes ventajas de este pastel de macarrones es que se puede congelar perfectamente, convirtiéndose en tu salvación para esos días ocupados. Esperamos que disfrutes de esta receta tanto como nosotros. ¡Buen provecho y no olvides compartir tu creación con nosotros!












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