¿Buscas una alternativa crujiente y sin gluten para el pollo frito? ¡Has llegado al lugar correcto! Estos muslos de pollo en rebozado de arroz son la combinación perfecta de una carne jugosa por dentro y una cobertura dorada y extra crujiente por fuera. El secreto está en el rebozado ligero hecho con harina de arroz y un toque de cúrcuma, que no solo le da un color espectacular, sino también un sabor único. Es una receta sencilla, ideal para sorprender a tu familia o para darte un gusto delicioso y diferente.
Ingredientes para los muslos de pollo en rebozado de arroz
- 500-600 g de muslos de pollo
- 2 huevos
- 2-3 cucharadas de harina de arroz
- 1/2 cucharadita de cúrcuma molida
- aceite vegetal para freír
- caldo de pollo
- fécula de papa o de arroz
- especias y raíces para el caldo
- sal al gusto
Modo de preparación de los muslos de pollo en rebozado de arroz
Cocinamos el pollo. Colocamos los muslos de pollo en una olla. Añadimos un diente de ajo machacado, una cebolla, unas hojas de laurel, granos de pimienta negra, y las raíces y hojas de perejil. Salamos al gusto y vertemos agua fría hasta que cubra el pollo por 2-3 centímetros. Cocinamos a fuego lento durante 50-60 minutos después de que hierva.
Retiramos el pollo cocido de la olla. Colamos el caldo a través de un colador, lo dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego lo metemos en el refrigerador. Es preferible que los ingredientes para el rebozado estén bien fríos.
Preparamos el rebozado. Rompemos los huevos en un bol hondo y salamos al gusto.
Batimos los huevos con la sal usando un batidor de varillas; no es necesario que hagan espuma, solo basta con mezclar bien la clara y la yema.
Añadimos un poco de harina de arroz al bol, agregamos gradualmente los huevos batidos y vertemos poco a poco el caldo de pollo frío, mezclando con el batidor para que no se formen grumos. Si tienes una licuadora, vierte la harina y los huevos con medio vaso de caldo de pollo y bátelo.
Añadimos la cúrcuma molida y mezclamos rápidamente hasta obtener una masa líquida, similar a la de los crepes finos.
Secamos los muslos de pollo cocidos con una toalla de papel. En un bol, ponemos fécula de papa o de arroz, colocamos el pollo y lo cubrimos con la fécula. Una fina capa de fécula ayudará a que el rebozado se adhiera mejor a la carne.
Cubrimos los cuatro muslos con la fécula y los colocamos en una tabla de cortar.
Vertemos aceite vegetal para freír en una sartén ancha de fondo grueso, de manera que la capa de aceite sea de más de un centímetro. Calentamos bien el aceite. Cuando el aceite esté caliente, sumergimos los muslos de pollo en el rebozado.
Colocamos los muslos de pollo en el aceite caliente, dejando espacio entre ellos. Freímos a fuego alto.
Le damos la vuelta al pollo con cuidado cuando la masa esté bien dorada. Freímos hasta que el otro lado también esté dorado.
Retiramos el pollo de la sartén y lo colocamos sobre una toalla de papel, dejándolo reposar un par de minutos para que el papel absorba el exceso de aceite.
¡Y listo! Ya tienes unos muslos de pollo increíblemente crujientes y sabrosos que seguramente se convertirán en uno de tus platos favoritos. Sírvelos calientes, acompañados de una ensalada fresca, tu salsa preferida o un poco de arroz blanco. Este plato es la prueba de que comer sin gluten no significa sacrificar el sabor ni la textura. Espero que disfrutes de esta receta tanto como yo. ¡Buen provecho y anímate a experimentar en la cocina!













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