Hoy te traigo una receta que es un verdadero tesoro en la cocina: una salsa de tomate casera con el toque picante del chile y el aroma inconfundible del ajo. Lo mejor de todo es que es completamente natural, sin sal, azúcar ni vinagre añadidos. Es la base perfecta para un sinfín de platillos, desde una simple pasta hasta guisos más elaborados. Preparar tus propias conservas no solo es más saludable, sino que también te permite capturar el sabor del verano en un frasco para disfrutarlo durante todo el año. ¡Vamos a cocinar!
Ingredientes para la salsa de tomate con chile y ajo
- 2 kg de tomates rojos
- 1 cabeza de ajo
- 200 g de pimiento dulce rojo
- 2 chiles
- pimentón molido (paprika) al gusto (opcional)
Modo de preparación de la salsa de tomate con chile y ajo
Lavamos bien los tomates maduros, que pueden estar incluso un poco pasados, siempre que no tengan daños ni signos de deterioro, y los cortamos por la mitad. Retiramos el corazón y la parte dura del pedúnculo.
Colocamos los tomates preparados en una olla grande de fondo grueso. Vertemos media taza de agua en el fondo. También puedes omitir el agua y simplemente estrujar varios tomates con las manos para que suelten su jugo, lo que evitará que las verduras se quemen al principio de la cocción.
Tapamos bien la olla. Llevamos el contenido a ebullición. Cocinamos los tomates hasta que estén blandos, aproximadamente 30 minutos. El tiempo puede variar un poco dependiendo de la variedad y el tamaño de los tomates. Para saber si están listos, puedes probar con una cuchara; si los tomates se han convertido en una masa homogénea y burbujeante, puedes pasar al siguiente paso.
Vertemos los tomates cocidos en un colador grande. Pasamos la pulpa con una cuchara, dejando las semillas y la piel en el colador. Si el colador es pequeño, es más cómodo procesar los tomates en porciones pequeñas, retirando los restos de la malla periódicamente.
Pelamos la cabeza de ajo. Picamos finamente los dientes de ajo pelados. Limpiamos los pimientos dulces de semillas y retiramos la membrana blanca. Lavamos los pimientos limpios con agua corriente y cortamos la pulpa en cubos pequeños. Limpiamos los chiles de semillas y los picamos. Añadimos el ajo, el chile y el pimiento dulce picados a la misma olla donde cocinamos los tomates.
A las verduras picadas, añadimos los tomates triturados.
Llevamos a ebullición. Reducimos la salsa de tomate a fuego medio durante 30-40 minutos. Esta vez no es necesario tapar la olla, para que se evapore la mayor cantidad de líquido posible. Si reduces la salsa durante un par de horas, obtendrás una pasta de tomate. Opcionalmente, puedes añadir una cucharadita de pimentón dulce molido para darle más aroma y un color más vivo.
Lavamos bien los frascos para la conserva, los esterilizamos al vapor o los secamos en un horno precalentado a 100 grados. Vertemos la salsa hirviendo en los frascos calientes y secos, llenándolos hasta un centímetro y medio del borde.
Cerramos el frasco con una tapa estéril. Colocamos una rejilla de madera en el fondo de una olla ancha. Ponemos los frascos con la salsa sobre la rejilla, asegurándonos de que no se toquen entre sí. Vertemos agua calentada a 60 grados. Llevamos a ebullición. Una vez que el agua hierva, esterilizamos los frascos de 500 ml durante 20 minutos. Volteamos las conservas boca abajo y las cubrimos con un paño grueso. Una vez que se enfríen, las guardamos en un lugar fresco, seco y oscuro.
¡Y listo! Ahora tienes una despensa llena de sabor casero y natural. Esta salsa de tomate con chile y ajo se convertirá en tu ingrediente secreto para darle vida a tus platos. Úsala para pizzas, lasañas, como base para un guiso de carne o simplemente para acompañar unos huevos por la mañana. Recuerda guardar los frascos en un lugar fresco, seco y oscuro para que se conserven perfectamente. Disfruta del placer de cocinar con ingredientes puros y del increíble sabor que solo lo hecho en casa puede ofrecer. ¡Buen provecho!










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