El quiche, esa joya de la cocina francesa, se reinventa en esta versión irresistiblemente sabrosa con cebolla y queso cheddar. Imagina una base de masa crujiente y mantecosa, rellena de una mezcla suave y cremosa de cebollas lentamente caramelizadas que aportan un dulzor único, y el toque intenso y delicioso del queso cheddar derretido. Este platillo es la definición de comida reconfortante y elegante a la vez. Perfecto para un brunch de fin de semana, un almuerzo ligero acompañado de una ensalada fresca o una cena especial. ¡Prepárate para enamorarte de cada bocado!
Ingredientes para el quiche de cebolla y cheddar
- 270 g de harina (250 g para la masa y 20 g para el relleno)
- 130 g de mantequilla con queso cheddar
- 80 g de mantequilla
- 90 g de huevo en polvo (o 6 huevos medianos)
- 90 ml de agua
- 90 ml de leche
- 700 g de cebolla
- 30 g de queso parmesano o cheddar para espolvorear
- tomillo, pimienta, sal
- aceite vegetal, caldo de pollo
Modo de preparación del quiche de cebolla y cheddar
Mezcla el huevo en polvo con la leche fría y el agua. Remueve hasta que todos los grumos se disuelvan y deja reposar durante 25 minutos. El agua, la leche y el polvo se pueden sustituir por 6 huevos de gallina medianos. Los huevos crudos deben batirse con una pizca de sal.
Corta la cebolla en trozos muy pequeños. Engrasa una sartén con aceite vegetal refinado, añade la mantequilla normal y la cebolla picada. Espolvorea con sal y cocina a fuego medio durante 20 minutos.
La cebolla bien cocinada es la clave del éxito de este quiche. Durante la cocción, te aconsejo que añadas pequeñas porciones de caldo de pollo. Solo necesitarás unas pocas cucharadas. El caldo se evaporará y la cebolla se caramelizará mejor.
Prepara la masa. Mide la harina de trigo y añade la mantequilla con queso cheddar. En esta receta se utiliza una mantequilla ya preparada con queso, batida en una licuadora hasta obtener una consistencia cremosa. Se puede sustituir por mantequilla normal y queso cheddar (2 partes de mantequilla por 1 parte de queso).
Frota la mantequilla con la harina usando las manos. Obtendrás unas migas de un alegre color naranja, es el queso el que les da ese color.
Añade 3 cucharadas del huevo en polvo disuelto. Si usas huevos frescos, necesitarás unos 45 g de huevo batido.
Amasa la masa y déjala reposar en el refrigerador durante 30 minutos, previamente cubierta con film transparente para que no se seque.
Mezcla el relleno. A la mezcla de huevo, añade la cebolla frita ya enfriada. Agrega la harina de trigo.
Sazona. Añade una cucharadita de tomillo seco, sal y pimienta negra molida al gusto. Mezcla bien el relleno.
Enharina la superficie de trabajo. Estira la masa enfriada y, con la ayuda de un rodillo, transfiérela a un molde para tarta con borde ondulado. Distribuye la masa por el molde, presionándola contra los bordes, y recorta el exceso. En este punto, puedes meter el molde con la masa en el congelador durante unos minutos.
Precalienta el horno a 200 grados Celsius. Vierte el relleno en el molde.
Espolvorea con un queso de sabor intenso rallado: parmesano, cheddar o cualquier otro de tu gusto.
Introduce el quiche de cebolla y cheddar en el horno precalentado, colocando el molde en el nivel medio. Hornea durante unos 35 minutos. El tiempo exacto de cocción dependerá de las características de tu horno, así como del diámetro y la altura del molde. Cuando la parte superior del quiche esté dorada y los bordes de la masa estén tostados, puedes sacarlo del horno.
¡Y ahí lo tienes! Un quiche de cebolla y cheddar dorado y aromático, listo para ser el protagonista de tu mesa. Sírvelo tibio para disfrutar al máximo de su textura cremosa y su masa crujiente. Acompáñalo con una ensalada de hojas verdes para un equilibrio perfecto. Este quiche no solo es delicioso el día que lo preparas, sino que también se conserva muy bien en el refrigerador por un par de días, siendo una opción fantástica para planificar tus comidas. ¡Espero que disfrutes de esta receta tanto como yo! ¡Buen provecho!














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