Este guiso de calabaza con pavo es la definición de comida reconfortante. Imagina un plato cremoso, lleno de sabor y perfecto para esos días en los que buscas algo que te abrigue el alma. La dulzura de la calabaza se equilibra a la perfección con el sabor del pavo, creando una combinación irresistible. Además, es una receta increíblemente versátil y una manera genial de aprovechar las sobras de pavo asado, transformándolas en una comida completamente nueva y deliciosa. ¡Prepárate para disfrutar de un plato que se convertirá en un favorito de tu familia!
Ingredientes para el guiso de calabaza con pavo
- 250-300 g de pavo cocido sin piel ni huesos
- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo
- 300 g de calabaza (pulpa sin cáscara ni semillas)
- 100 ml de crema de leche al 10%
- 15 ml de aceite de oliva
- 1 cucharadita de harina de arroz
- 50 g de rúcula
- sal, pimienta negra, nuez moscada al gusto
Modo de preparación del guiso de calabaza con pavo

Sofreímos la cebolla con el ajo a fuego bajo durante unos 5 minutos, hasta que la cebolla esté blanda.
Cortamos el pavo cocido o asado en trozos pequeños o lo deshebramos. Retira la piel del pavo y separa la carne de los huesos. En esta receta se utiliza un muslo de pavo, que tiene carne oscura, pero también puedes usar la carne de la pechuga cortada en tiras finas o cubos.
Picamos media cebolla en cubos pequeños. Machacamos un diente de ajo. En un sartén hondo tipo wok o una cacerola, vertemos una cucharada de aceite de oliva. Añadimos la cebolla picada y el ajo pasado por un prensador. Sofreímos la cebolla y el ajo a fuego bajo durante unos 5 minutos, hasta que la cebolla esté blanda.
Pelamos la calabaza, le quitamos las semillas y cortamos la pulpa en cubos. Agregamos la calabaza en cubos a la cebolla sofrita. Yo suelo congelar calabaza para tenerla a mano, es muy sencillo. Si tienes una calabaza grande y no la vas a consumir toda de una vez, corta la pulpa en cubos y distribúyela en bolsas con cierre hermético en porciones de unos 300-400 g. Son porciones muy prácticas para preparar sopas o guisos.

Cocinamos la calabaza con la cebolla a fuego lento durante 15-20 minutos, al final salpimentamos al gusto.
Cocinamos la calabaza con la cebolla a fuego lento durante 15-20 minutos. Hacia el final, salpimentamos al gusto. Rallamos una pizca de nuez moscada con un rallador fino. La nuez moscada y la calabaza se complementan maravillosamente.
Cuando la calabaza esté casi lista, añadimos el pavo o el pollo. Mezclamos y calentamos a fuego medio hasta que la salsa vuelva a hervir.
En un tazón aparte, mezclamos una cucharadita de harina de arroz con la crema de leche fría. Primero, mezcla la harina de arroz con una cucharada de crema y luego añade el resto. Vierte la mezcla de crema y harina en el guiso y remueve.
Calentamos el guiso hasta que rompa a hervir e inmediatamente retiramos el sartén del fuego. No es necesario hervir la salsa con la crema, solo calentarla hasta que espese. El contenido de grasa de la crema de leche queda a tu elección; para la salsa, un 10% de grasa es suficiente, pero puedes usar una con mayor porcentaje.
Lavamos bien un buen puñado de rúcula con agua fría y la secamos con una toalla de papel. Ponemos la rúcula en un tazón, rociamos con jugo de limón y aderezamos con aceite de oliva. En un plato hondo y tibio, servimos el guiso de calabaza con pavo y colocamos la rúcula por encima. Servimos el plato caliente.
¡Y listo! Ya tienes un plato espectacular, nutritivo y lleno de calidez. Este guiso de calabaza con pavo es perfecto para servir con una rebanada de pan rústico para mojar en la salsa o una porción de arroz blanco. No dudes en experimentar añadiendo otras verduras como zanahorias o espinacas. Lo mejor de la cocina es hacerla tuya. Espero que disfrutes de cada bocado de este delicioso plato y que traiga un poco de alegría y confort a tu mesa. ¡Buen provecho!







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