Adjika con albahaca

Un condimento aromático ideal para carnes, la adjika con albahaca es una combinación armoniosa de ingredientes que crea una verdadera explosión de sabor. Esta variante de la clásica salsa del Cáucaso destaca por el uso de albahaca morada, que no solo le da a la preparación un tono profundo y elegante, sino también un aroma especiado inigualable con ligeras notas de anís. En la cocina tradicional, esta adjika se considera un acompañamiento indispensable para carnes ricas en grasa, ya que ayuda a realzar su sabor y favorece la digestión. Un buen corte de carne o unas brochetas a la parrilla servidos con este condimento se convertirán al instante en la estrella de cualquier parrillada o reunión familiar.

Preparación: 20 minutos
Cantidad: 400 Gramos
Por 100g/ml
Calorías: 47 kcal
Proteínas: 2.8 g
Grasas: 0.6 g
Carbohidratos: 9 g

Ingredientes

  • 150 g de chile rojo picante
  • 150 g de albahaca morada
  • 50 g de apio
  • 30 g de ajo
  • 1 limón
  • 1 cucharada de khmeli suneli (mezcla de especias georgianas)
  • 30 g de sal marina

Instrucciones para preparar adjika con albahaca

Para preparar esta adjika, necesitará chile rojo picante. Puede dejar los chiles verdes a temperatura ambiente durante unos días para que maduren. Los chiles varían en nivel de picor; elija la variedad que más le guste.

Chiles rojos y verdes enteros sobre una tabla de picar de madera

Elija chiles de buena calidad para la base. El color de los chiles influirá en el tono final de su adjika.

Corte los tallos de los chiles con unas tijeras, ábralos a lo largo y retire las semillas y las venas. En chiles muy delgados, puede ser difícil extraer las semillas; en ese caso, déjelas adentro. Si quedan unas pocas, no arruinarán la calidad de la adjika. ¡Es muy recomendable proteger sus manos poniéndose guantes de goma finos! El jugo del chile quema los dedos durante mucho tiempo, y si se frota los ojos con las manos enchiladas, le llorarán sin parar.

Chiles rojos cortados a lo largo y limpios de semillas sobre una tabla

Asegúrese de quitar las semillas y las venas si no desea que la salsa quede excesivamente picante. ¡Use guantes!

Pele los dientes de ajo y agréguelos a los chiles. Si lo desea, mezcle el ajo fresco con un poco de ajo en polvo para lograr una consistencia más espesa.

Dientes de ajo pelados junto a chiles rojos sobre una tabla de madera

El ajo fresco aporta al condimento su característico picor y un aroma vibrante que se intensificará al reposar.

Lave muy bien las hierbas y los tallos de apio, y séquelos sobre una toalla de papel o en una centrifugadora de verduras. Si planea conservar esta adjika para el invierno, le recomiendo dejar marchitar ligeramente los chiles, el apio y la albahaca durante un par de días. Al evaporarse la humedad, la adjika queda más espesa y con un sabor intenso y concentrado. Si la prepara para consumirla pronto, puede mezclar los vegetales y las hierbas frescas sin problema.

Ramas de apio fresco junto a chiles y dientes de ajo en una tabla

El apio aporta frescura a la adjika. Es importante secar bien los vegetales antes de triturarlos para que la salsa no quede aguada.

Desprenda las hojas de la albahaca morada de sus tallos. Los tallos no son adecuados para la adjika, ya que son duros y fibrosos.

Hojas de albahaca morada sobre los demás vegetales frescos en una tabla

Use únicamente las hojas de la albahaca. Los tallos duros pueden arruinar la textura suave de la salsa terminada.

Coloque las hierbas y los vegetales en el vaso de la licuadora o procesador de alimentos. También puede triturarlos con una batidora de inmersión o pasarlos dos veces por un molino de carne.

Ingredientes frescos dentro del vaso de la licuadora antes de procesar

Ponga todos los componentes preparados en la licuadora. Esta es la forma más rápida de lograr la consistencia adecuada.

Exprima el jugo del limón y cuélelo para evitar que se filtren las semillas. Añada la sal marina. ¡Use sal marina siempre que pueda, le dará un mejor sabor y textura!

Limón exprimido y sal marina añadidos a la mezcla de vegetales

El jugo de limón actúa como conservador natural, mientras que la sal marina realza el sabor de todos los ingredientes.

Incorpore una cucharada colmada de khmeli suneli (una mezcla tradicional de especias georgianas con hierbas secas) y procese los ingredientes con toques intermitentes hasta obtener una pasta espesa con pequeños trocitos de vegetales.

Pasta de vegetales triturados mezclada con las especias khmeli suneli

El khmeli suneli le da a la adjika ese clásico aroma del Cáucaso. Mezcle todo muy bien.

Lave muy bien los frascos donde guardará la adjika y esterilícelos con agua hirviendo. Transfiera la adjika lista a los recipientes limpios y secos. Aconsejo conservarla siempre en frascos de vidrio; si usa recipientes de plástico, que sean de un solo uso, ya que el plástico absorbe fuertemente los olores.

Traspaso de la salsa adjika terminada a un frasco de vidrio limpio

Utilice siempre recipientes de vidrio esterilizados. Esto asegurará que el condimento se conserve bien y por mucho tiempo en el refrigerador.

Cierre los frascos herméticamente. A mí me encantan las tapas con clip, son muy prácticas. Guarde la adjika terminada en el refrigerador. Puede probarla después de unas horas, pero es mejor dejarla reposar de 2 a 3 días para que los sabores se asienten. Esta adjika con albahaca se conserva perfectamente en el refrigerador.

Frasco de vidrio herméticamente cerrado con adjika en su interior

Cierre bien el frasco y deje reposar la salsa durante un par de días. En este tiempo, los sabores se unificarán y ganarán profundidad.

En su idioma original abjasio, la palabra adjika significa «sal». Originalmente, era una sal molida con especias y chile picante llamada apyrpyl-jika. Con el tiempo, la receta evolucionó hasta convertirse en la pasta espesa que conocemos hoy. La adjika con albahaca conserva maravillosamente sus propiedades en el refrigerador gracias a sus conservadores naturales, la sal y el jugo de limón; sin embargo, es vital usar frascos de vidrio esterilizados para evitar malos olores y que el producto se eche a perder.

Sirva esta adjika terminada no solo con carne, sino también con vegetales asados; agréguela a sus sopas para darles un toque picante, o úsela como marinada para pollo. Si quiere experimentar, intente incorporar unas cuantas nueces a la mezcla: esto le dará una textura más untuosa y un sabor suave y almendrado. Recuerde dejar reposar la salsa al menos un par de días: durante este tiempo, el picor del ajo y el chile se fusionará con el aroma de las hierbas, creando un perfil de sabores totalmente equilibrado.