El paprikash con pollo y crema es un plato clásico de la cocina austrohúngara que durante siglos ha reunido a los amantes de la buena comida en Europa Central. Esta obra maestra culinaria debe su nombre a su ingrediente principal: la páprika (pimentón dulce), que le otorga a la salsa no solo su reconocible tono rojo brillante, sino también un aroma profundo y ligeramente ahumado. Durante la cocción a fuego lento, la carne absorbe los jugos del pimiento dulce fresco y los tomates, volviéndose increíblemente tierna, mientras que la adición de crema de leche convierte la salsa en una emulsión suave y aterciopelada. Este plato es perfecto para las noches frescas cuando se antoja algo verdaderamente nutritivo y reconfortante. Su sabor intenso se complementa de maravilla con unos clásicos ñoquis de papa o un puré bien aireado.

El apetitoso paprikash con pollo y crema es un plato principal ideal. Sírvalo caliente con puré de papas o arroz.
Ingredientes:
- 500 g de muslo de pollo deshuesado
- 25 g de almidón de maíz (maicena)
- 150 g de cebolla
- 3 dientes de ajo
- 300 g de pimiento morrón rojo
- 120 g de tomates
- 1 chile rojo
- 1 cucharada de pimentón dulce molido (páprika)
- 250 ml de crema para batir
- sal, azúcar y pimienta al gusto
- aceite vegetal
Método de preparación del paprikash con pollo y crema
Corte la carne de muslo de pollo en trozos grandes. Use solo filetes sin piel en la receta para que el plato no quede grasoso.

Para mayor jugosidad, utilice carne de muslo de pollo deshuesado. Retirar la piel ayudará a que el plato sea menos pesado y grasoso.
En una bolsa, vierta el almidón de maíz (maicena) y coloque el pollo cortado. Ate la bolsa con un nudo y agítela. Este método de empanizado es ideal: la carne se cubre con una capa fina de almidón, el exceso se queda en la bolsa y todo a su alrededor se mantiene limpio.

El empanizado dentro de una bolsa es una manera rápida y limpia de cubrir la carne de manera uniforme con una fina capa de almidón.
En una sartén honda y ancha, vierta dos cucharadas de aceite vegetal y caliéntelo. Coloque el pollo empanizado en el aceite caliente y fría rápidamente a fuego alto hasta que esté dorado.

Fría el pollo a fuego alto hasta que se forme una costra dorada para mantener la jugosidad dentro de cada bocado.
Al pollo dorado, agregue la cebolla finamente picada y los dientes de ajo triturados.
Corte por la mitad los pimientos rojos carnosos, retire las semillas y el tallo, y enjuáguelos bajo el agua para eliminar los restos de semillas. Corte la pulpa en cubos pequeños. Frote el chile entre las palmas de sus manos, corte el extremo y sacuda las semillas. Pique el chile finamente. Agregue el pimiento y el chile cortados a la sartén.

El pimiento morrón le da al plato su sabor tradicional, mientras que el chile aporta un toque picante muy agradable.
Pase los tomates rojos maduros por agua hirviendo, quíteles la piel y córtelos finamente. Agregue a la sartén los tomates picados, el pimentón dulce molido (páprika), sal y pimienta a su gusto.
Cocine la carne con las verduras a fuego medio durante 15 minutos, luego vierta la crema de leche rica en grasa. Puede sustituir la crema por crema agria; si usa crema agria, le sugiero agregar un poco de caldo de pollo para que la salsa no quede demasiado espesa.

La crema hace que la salsa sea suave y aterciopelada. Puede sustituirla por crema agria diluida con un poco de caldo.
Cocine todo junto a fuego lento durante aproximadamente 8 minutos más. En esta etapa, también puede añadir un poco de agua caliente o caldo de pollo si el líquido se evapora rápidamente.

Cocine el paprikash a fuego lento para que todos los ingredientes se mezclen bien y combinen sus sabores y aromas.
El paprikash con pollo y crema está listo. Sirva el plato caliente, acompañado de un puré de papas esponjoso o papas hervidas. ¡Buen provecho! ¡Cocine rico y disfrute!
Para que su paprikash con pollo y crema quede aún más delicioso, le recomendamos servirlo espolvoreado generosamente con perejil o eneldo fresco picado. Si desea experimentar con la textura, intente sustituir la crema de leche por una crema agria espesa; esto le dará a la salsa un toque ligeramente ácido y agradable, muy característico de las recetas más rústicas. Como guarnición, además de las papas, una pasta de huevo o un arroz graneado son opciones excelentes, ya que absorben perfectamente la espesa salsa de páprika.
Si le sobra paprikash después de la cena, no se preocupe: al día siguiente estará aún más aromático, ya que las especias habrán desplegado todo su potencial. Guarde el plato en un recipiente hermético en el refrigerador por un máximo de dos a tres días. Al recalentarlo a fuego lento, agregue un par de cucharadas de agua o caldo para restaurar la consistencia ideal de la salsa y mantener la suavidad de los filetes de pollo.



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