Galletas “Pyshki” al horno: una receta sencilla

¿Tiene antojo de algo rico para el desayuno, pero cuenta con muy pocos minutos libres? ¡Hornee unas galletas "Pyshki"! Esta preparación evoca la infancia sin preocupaciones, cuando el aroma a pan recién horneado llenaba toda la casa. Le propongo la receta más sencilla de galletas caseras, con ingredientes que siempre hay en el refrigerador. El secreto de su textura inigualable radica en la combinación de kéfir (leche fermentada) y smetana (crema agria), que hace que la masa sea extraordinariamente suave y fácil de trabajar. Durante el horneado, las galletas crecen notablemente y desarrollan una costra dorada muy apetitosa, mientras que su interior se mantiene tierno y poroso.

Preparación: 45 minutos
Cocción: 12 minutos
Cantidad: 20 Piezas
Por porción
Calorías: 131 kcal
Proteínas: 1.9 g
Grasas: 6.9 g
Carbohidratos: 15.4 g

Ingredientes:

  • 250-300 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita al ras de polvo para hornear
  • 130 ml de kéfir (leche fermentada)
  • 30 g de smetana (crema agria)
  • 100 g de azúcar
  • 1 sobrecito de azúcar avainillado
  • 150 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • una pizca de sal, aceite vegetal

Instrucciones para preparar las galletas "Pyshki"

Mezcle los ingredientes secos: la harina de trigo, el azúcar, el azúcar avainillado, una pizca de sal fina y el polvo para hornear. Integre todo muy bien para que la mezcla seca quede completamente homogénea.

Mezclando harina, azúcar y polvo para hornear dentro de un tazón metálico

Integre con cuidado todos los ingredientes secos. Esto garantiza que la masa suba de forma pareja y que las galletas tengan la textura correcta.

A los ingredientes secos, agregue primero la mantequilla o margarina ablandada hasta alcanzar la consistencia de una smetana (crema agria) espesa. Es muy fácil ablandar la mantequilla: córtela en cubos, póngala en un tazón de metal y colóquela en el fregadero lleno de agua muy caliente. En un par de minutos, incluso la mantequilla congelada se derretirá y tendrá la textura de una crema espesa. Ahora, mezcle la mantequilla ablandada con los ingredientes secos, incorpore el kéfir (leche fermentada similar a un yogur líquido), la smetana (crema agria) y rompa un huevo grande.

Agregando un huevo y kéfir a la mezcla de harina en el tazón

Incorpore la base seca con la mantequilla, el kéfir y el huevo. En esta etapa se desarrolla el delicado sabor cremoso de las futuras galletas.

Amase la masa; debe quedar suave y maleable. Si la nota muy dura, agregue un poco más de kéfir o crema agria; si, por el contrario, está muy líquida, espolvoree un poco más de harina. Por eso indico la cantidad de harina de forma aproximada: lo importante es que la masa mantenga su forma y no se desparrame. Cubra el tazón con plástico adherente y refrigere por 30 minutos.

Masa suave para galletas en un tazón de metal lista para reposar

La masa debe quedar suave y elástica. Después del amasado, es fundamental dejarla reposar en frío para que sea más fácil de trabajar.

Espolvoree harina sobre la mesa de trabajo y el rodillo, coloque la masa y estírela hasta obtener un grosor de aproximadamente 1.5 centímetros.

Estirando una capa de masa con un rodillo de madera sobre la mesa

Estire la masa hasta obtener un grosor de aproximadamente 1,5 centímetros. No la deje muy delgada para que las galletas se mantengan esponjosas por dentro.

Tome un vaso pequeño de cristal fino y corte círculos. Puede volver a juntar los recortes, estirarlos y cortar más galletas. Si lo prefiere, también puede usar cortadores de metal con diferentes formas.

Cortando círculos de masa para galletas usando un vaso pequeño de cristal

Un vaso pequeño de cristal es una excelente herramienta para crear círculos perfectos. También puede utilizar cualquier cortador de repostería.

Coloque una hoja de papel encerado o pergamino sobre una bandeja para hornear, engrase el papel con un poco de aceite vegetal y acomode las galletas dejando una pequeña separación entre ellas.

Discos de masa acomodados sobre una bandeja para hornear con papel encerado

Coloque los discos de masa sobre la bandeja. Deje un pequeño espacio entre ellos, ya que las galletas aumentarán su tamaño dentro del horno.

Precaliente el horno a 200 grados Celsius. Coloque la bandeja en el nivel medio del horno precalentado. Hornee durante aproximadamente 12 minutos. El tiempo exacto depende de su estufa, por lo que siempre debe estar atento: en cuanto las galletas suban y adquieran un color dorado, retire la bandeja del horno. Espolvoree las galletas listas con una mezcla de azúcar glas (impalpable) y canela molida, o con unos granitos de sal; quedarán deliciosas.

Galletas recién horneadas dentro de una canasta tejida

Retire las galletas bien doradas del horno. Lo más importante es no hornearlas de más, para que conserven su suavidad y textura tierna característica.

Es mejor servir las galletas "Pyshki" de inmediato, mientras aún conservan el calor del horno. Tradicionalmente, se acompañan con un vaso de leche fría o una taza de té de hierbas muy aromático. Si busca darles un toque especial, pruebe espolvorear las galletas calientes con una mezcla de azúcar glas y canela, o incluso con una pizca de sal de mar para crear un contraste de sabores espectacular.

Si le sobran galletas para la tarde, no se preocupe: se conservan perfectamente en un recipiente cerrado para evitar que se sequen. Para que recuperen esa textura de "recién horneadas", simplemente caliéntelas en un sartén seco o en el microondas por un par de segundos. Como experimento, la próxima vez intente agregar ralladura de limón o un puñado de pasas a la masa; esto le dará nuevos y fascinantes matices a la receta clásica.