El krupenik, pastel salado de trigo sarraceno y queso, es una excelente alternativa para disfrutar de una cena nutritiva o un desayuno reconstituyente. Si busca renovar el menú diario más allá del tradicional alforfón cocido, esta preparación ofrece una perspectiva renovada donde el queso fresco, la cebolla suavemente acaramelada y el pimentón aromático se combinan en armonía. Conocido históricamente en la gastronomía rusa por su sencillez y densidad nutricional, este plato destaca por el trabajo de la licuadora en la masa, que otorga una textura sedosa en contraste con el grano entero.

Krupenik: pastel salado de trigo sarraceno y queso. Un plato original y saciante, ideal como guarnición o para un desayuno.
Ingredientes
- 200 g de tvorog (queso fresco tipo requesón)
- 1 cebolla
- 100 g de trigo sarraceno (alforfón)
- 1 huevo
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de paprika dulce molida
- 25 g de mantequilla
- 10 g de aceite vegetal
- sal y pimienta blanca
Cómo preparar el krupenik
Corte la cebolla finamente. En una sartén, ponga una cucharada de mantequilla, vierta un poco de aceite vegetal y caliente. Sofría la cebolla a fuego medio durante 10 minutos, hasta que esté transparente y suave.

Sofreímos la cebolla finamente picada en una mezcla de aceites hasta que esté suave. Esto le dará un gran aroma al pastel.
Deje enfriar un poco la cebolla frita, pásela a un tazón y agregue el tvorog (queso fresco tipo requesón). ¡Utilice solo queso muy fresco para esta receta, así el pastel quedará delicioso!

Agregamos queso fresco a la cebolla ya fría. Es fundamental usar un producto de buena calidad para lograr un sabor ideal.
Mezcle la cebolla con el queso y rompa un huevo grande en el tazón.

Rompemos un huevo en el tazón. Este ayudará a ligar todos los ingredientes del pastel en una masa uniforme.
Con una licuadora de inmersión, triture los ingredientes húmedos hasta obtener una masa suave y homogénea.

Logramos una textura uniforme con la ayuda de una licuadora. La masa debe quedar muy suave y sin grumos grandes de queso.
En una olla de fondo grueso, tueste el trigo sarraceno seco (alforfón) durante unos minutos a fuego medio. Vierta 250 ml de agua caliente, sale al gusto, lleve a ebullición, tape herméticamente y cocine a fuego lento por 20 minutos. Deje enfriar un poco y agregue este trigo sarraceno cocido al tazón con los ingredientes húmedos.
Mezcle la masa, incorpore la harina de trigo, la paprika dulce molida y sazone con sal y pimienta blanca al gusto. Mezcle todo minuciosamente. El trigo sarraceno no contiene gluten, por lo que la harina es necesaria para aglutinar los ingredientes. Sin embargo, si necesita hacer una versión sin gluten, reemplace la harina de trigo por harina de garbanzo, de arroz o cualquier otra harina sin gluten.

Agregamos la harina, la paprika y la pimienta blanca. La harina es necesaria para unir todo ya que el alforfón no tiene gluten.
Engrase unos moldes pequeños para pudín con mantequilla blanda y espolvoree una capa fina de harina de trigo.

Engrasamos los moldes con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina; la técnica clásica para preparar recipientes de horno.
Distribuya la masa en los moldes. Divida la mantequilla restante por la mitad y coloque un trocito sobre cada pastelito.

Distribuimos la masa en los moldes y agregamos un poco de mantequilla en la parte superior para lograr una costra dorada.
Precaliente el horno a 180 grados Celsius. Coloque los pastelitos en el centro del horno y hornee durante 30 minutos.
Retire los pasteles listos del horno y sírvalos calientes. Este pastel salado de queso y trigo sarraceno combina muy bien con platos de carne con salsa. Intente servirlo como guarnición para un gulash o un stroganoff de carne. ¡Buen provecho!

El pastel ha crecido y se ha dorado perfectamente. Ahora se puede retirar del horno y servir en la mesa.
Este krupenik, pastel salado de trigo sarraceno y queso, alcanza su máxima expresión al servirse recién horneado y caliente. Presentarlo con una cucharada de crema agria o una rica salsa de champiñones resalta las profundas notas terrosas del grano. Si prefiere utilizarlo como guarnición, resulta ideal junto a platos con abundantes jugos como un gulash de res o un estofado de vegetales, pues absorbe las salsas multiplicando su jugosidad.
Para añadir variaciones a la receta, puede incorporar queso curado rallado o eneldo fresco picado antes del horneado. Además, es una excelente opción de cocina de aprovechamiento para transformar el trigo sarraceno cocido sobrante de días anteriores. Cabe señalar que este grano fascinante es apodado «trigo haya» en diversas regiones europeas debido a la peculiar forma triangular de sus semillas, un detalle que aporta historia a cada porción.


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