¿Buscas una receta que te reconforte el alma y sea fácil de preparar? ¡Has llegado al lugar indicado! Esta crema de calabacín con polenta y queso es la definición de comida reconfortante. Es suave, sabrosa y tiene una textura aterciopelada que te encantará. La polenta no solo le da un toque de color y espesor, sino que también aporta una cremosidad única. Es el plato perfecto para una cena ligera, un almuerzo rápido o simplemente para disfrutar de algo delicioso y nutritivo. ¡Anímate a prepararla y sorprende a todos en casa!
Ingredientes para la crema de calabacín con polenta y queso
- 1 calabacín zucchini (350-400 g)
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 3 cucharadas de polenta
- 700 ml de caldo de verduras o de pollo (o agua)
- 100 g de queso procesado (tipo para untar)
- 100 ml de crema de leche (con 20% de grasa)
- 20 g de mantequilla
- sal, pimienta negra y roja molida
- cebollín para servir
Modo de preparación de la crema de calabacín con polenta y queso
Cortamos una cabeza de cebolla en rodajas. Picamos finamente un diente de ajo. En una olla de fondo grueso, derretimos la mantequilla, añadimos la cebolla y el ajo picados, y sofreímos a fuego bajo durante 5-7 minutos, hasta que la cebolla esté blanda. Para no ensuciar platos de más, sofríe las verduras en la misma olla en la que vas a cocinar la sopa, es más práctico.
Cortamos el zucchini en cubos pequeños y lo añadimos a las verduras sofritas. Si el calabacín es joven, se puede usar entero sin necesidad de pelarlo, ya que sus semillas no están desarrolladas y su piel es tierna. Los calabacines más maduros deben pelarse y quitarles las semillas, utilizando solo la pulpa.
Vertemos el caldo de verduras o de pollo. Si no tienes caldo, puedes usar agua normal. También puedes añadir un cubito de caldo en lugar de sal para potenciar el sabor, si no te preocupan los aditivos y conservantes.
Llevamos la sopa a ebullición y, en cuanto hierva, añadimos la polenta (harina de maíz de molienda gruesa) en un hilo fino. La polenta se comporta como la sémola; si la echas toda de golpe en agua hirviendo, se formarán grumos. Por eso, añádela poco a poco, removiendo constantemente para que no se apelmace.
Tapamos la sopa y la cocinamos a fuego bajo durante 20 minutos.
Añadimos el queso procesado. En esta receta, usamos un queso cremoso tipo “Druzhba” (una marca popular de queso procesado en Europa del Este), pero cualquier queso para untar funcionará. En cuanto el queso se derrita, dejamos que hierva un par de minutos más y retiramos la olla del fuego.
La sopa lista debe convertirse en puré. Es muy cómodo hacerlo con una licuadora de inmersión, ya que no es necesario trasvasar el líquido caliente. Sin embargo, ten cuidado de no quemarte con las salpicaduras.
Trituramos la sopa hasta obtener una consistencia cremosa y homogénea. Vertemos la crema de leche con un 10-20% de grasa y mezclamos. Sazonamos con sal al gusto. Calentamos casi hasta el punto de ebullición, pero sin que hierva. Las sopas con crema de leche no se hierven, solo se calientan.
Servimos la crema de calabacín con polenta y queso en platos, espolvoreamos con pimienta negra y roja molida y cebollín picado, o cualquier otra hierba fresca que tengas a mano.
¡Y listo! Ya tienes una crema de calabacín espectacular, perfecta para cualquier ocasión. Este plato demuestra cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en una comida elegante y deliciosa. Puedes servirla con un chorrito de aceite de oliva, unos crutones caseros o tus semillas favoritas para añadir un toque crujiente. Esperamos que disfrutes de cada cucharada de esta sopa reconfortante. ¡No olvides compartir tu creación con nosotros! ¡Buen provecho!










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