En la cocina, la creatividad a menudo nace de la necesidad de no desperdiciar nada. Esta receta de galletas de Cuaresma con salmuera es un ejemplo perfecto de ello. Originaria de Europa del Este, esta ingeniosa preparación transforma el líquido de los encurtidos, que normalmente se desecha, en el ingrediente estrella de un postre sorprendente. El resultado es una galleta con un equilibrio de sabores fascinante: dulce, pero con un toque salado y especiado que la hace única. Es una opción ideal para la Cuaresma, para quienes siguen una dieta vegana o simplemente para cualquiera que busque probar algo nuevo, económico y delicioso.
Ingredientes para las galletas de Cuaresma con salmuera
- 100 ml de salmuera (líquido de encurtidos, como pepinillos)
- 100 ml de aceite de oliva
- 180 g de azúcar
- 280-300 g de harina de trigo
- 1 limón
- 1 cucharadita de polvo de hornear (al ras)
- 2 cucharadas de ajonjolí (sésamo)
Modo de preparación de las galletas de Cuaresma con salmuera
Vertemos la salmuera (el líquido de los encurtidos, como pepinillos o aceitunas) en un bol profundo. He probado a hacer estas galletas con marinada de verduras, me daba pena tirarla. También quedaron deliciosas, y por cierto, la marinada llevaba chile. El resultado fue una galleta dulce con una nota picante muy interesante.
Añadimos el aceite de oliva; el de girasol también sirve, pero con aceite de oliva extra virgen quedan más ricas, ya que tiene un ligero amargor.
Agregamos el azúcar y mezclamos bien para que los cristales se disuelvan por completo.
Incorporamos la harina de trigo y el polvo de hornear. Añadimos la harina en porciones pequeñas, ya que podrías necesitar un poco más o un poco menos, dependiendo de su humedad.
Lavamos bien el limón con agua caliente y rallamos una fina capa de la cáscara con un rallador fino. Rallamos solo la parte amarilla, evitando la parte blanca, que es amarga.
Colocamos la masa sobre una tabla, la amasamos rápidamente y formamos una bola. Llevamos la masa al refrigerador por 30 minutos. Mientras tanto, precalentamos el horno a 200 grados Celsius (400 °F).
Ponemos la masa enfriada sobre una tabla de cortar y la estiramos en una lámina delgada. La masa con aceite vegetal no se pega a la tabla, por lo que no es necesario enharinar la superficie de trabajo.
Espolvoreamos semillas de ajonjolí blanco sobre la masa, cubriéndola generosamente para que no queden espacios vacíos. Luego, pasamos el rodillo por encima para presionar ligeramente las semillas. Así, no se caerán después de hornear.
Con un vaso de vidrio fino, un vasito de licor o un cortador de galletas metálico, cortamos las galletas. La forma y el tamaño son a tu elección: estrellas, corazones, lo que prefieras.
Con cuidado, transferimos las galletas cortadas a una bandeja para hornear. Las piezas son blandas, así que intenta no deformarlas. No es necesario engrasar la bandeja, ya que la masa ya contiene suficiente aceite.
Llevamos la bandeja al horno precalentado. Horneamos durante 10-12 minutos. El tiempo exacto de cocción dependerá del grosor de la masa y de las características de tu horno, por lo que te recomiendo no perder de vista tus galletas.
¡Sírvelas con té, café o, mejor aún, con una compota de frutas casera!
Espero que te animes a probar estas galletas tan especiales. Son la prueba de que los ingredientes más humildes pueden dar lugar a las creaciones más memorables. No dudes en experimentar: prueba a usar la salmuera de aceitunas o alcaparras, o añade especias como canela o jengibre a la masa para darles tu toque personal. Estas galletas son perfectas para acompañar una taza de té por la tarde o para sorprender a tus invitados con un bocado inesperado. ¡Cuéntanos en los comentarios qué te ha parecido esta receta y si te has atrevido a innovar! ¡Disfrútalas!













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