¡Hola a todos los amantes de los sabores auténticos! Hoy vamos a viajar a las cocinas de Europa del Este para preparar una de sus joyas veraniegas más preciadas: los "malosólniye ogurtsý". Este nombre se traduce como "pepinos poco salados" y describe a la perfección esta delicia: pepinos frescos que pasan por un proceso de fermentación corto, resultando en una textura increíblemente crujiente y un sabor salado, ligeramente ácido y muy refrescante. A diferencia de los pepinillos en vinagre, estos se preparan solo con salmuera, lo que permite que desarrollen sabores complejos y probióticos naturales. En esta receta, les añadimos cebolla y rábano picante para un toque extra de sabor y picor. ¡Prepárate para descubrir tu nuevo snack favorito!
Ingredientes para los pepinos ligeramente salados con cebolla y rábano picante
- 1 kg de pepinos frescos
- 8 g de sal de mesa
- 50 g de cebolla (la parte blanca del cebollín o cebolla tierna)
- una raíz pequeña de rábano picante (jren)
- unas ramitas de eneldo
- alcaravea, cilantro en semilla
Método de preparación de los pepinos ligeramente salados con cebolla y rábano picante
Remojamos los pepinos frescos durante varias horas en agua filtrada o de manantial. Los lavamos bien y los cortamos en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor.
Cortamos la parte blanca del cebollín en juliana y la añadimos a los pepinos. En las recetas coreanas de encurtidos se utiliza mucho cebollín, así que decidí probarlo también; queda delicioso, casi como una ensalada.
Raspamos la raíz de rábano picante y luego la rallamos finamente. Necesitarás aproximadamente una cucharada de rábano picante rallado, lo cual es fácil de hacer. Si preparas una cantidad mayor, es posible que necesites protegerte de su olor penetrante. Por ejemplo, puedes pasar el rábano picante por una picadora de carne, colocando una bolsa en la salida y asegurándola con una goma elástica. Este método ayuda a mitigar el efecto y evita que te lloren los ojos.
Añadimos unas ramitas de eneldo.
Colocamos los pepinos en un frasco con tapa hermética o en un recipiente de plástico.
Añadimos la sal. Espolvoreamos una cucharadita de semillas de cilantro y de alcaravea.
Cerramos bien el recipiente y lo agitamos durante varios minutos. De esta manera, la sal se mezclará con las verduras, ablandándolas ligeramente y acelerando el proceso. El contenido del frasco también reducirá un poco su volumen.
Cubrimos los pepinos con agua fría filtrada o de manantial, asegurándonos de que el agua cubra completamente el contenido del frasco.
Cerramos el frasco con la tapa. Lo colocamos en un lugar cálido y oscuro durante 72 horas. Dependiendo de la temperatura de la casa, podría necesitarse menos tiempo. Por ejemplo, en un verano caluroso, con temperaturas de 25 grados o más, 48 horas serán suficientes.
Después de 12-15 horas en un lugar cálido, comienza el proceso de fermentación. Aparecerá espuma y la salmuera empezará a burbujear.
Al tercer día, los pepinos cambiarán su color de verde brillante a un tono oliva. ¡Ya puedes cocer unas papas nuevas para disfrutar de un almuerzo de verano de primera clase con estos pepinos malosólniye (pepinos ligeramente salados y fermentados) y pan!
¡Y ahí los tienes! Un frasco lleno de crujientes y sabrosos pepinos malosólniye, listos para alegrar tus comidas. La belleza de esta receta radica en su simplicidad y en el increíble sabor que se desarrolla a través de la fermentación natural. Sírvelos como guarnición con papas cocidas, carnes o simplemente disfrútalos como un snack saludable y refrescante. Un consejo importante: una vez que alcancen el punto de acidez que te gusta, guárdalos en el refrigerador. El frío detendrá el proceso de fermentación y mantendrá su textura crujiente por más tiempo. ¡Espero que disfrutes de este pedacito de tradición culinaria tanto como yo! ¡Buen provecho!












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