Hoy te invito a descubrir el rassolnik, una de las sopas más emblemáticas y queridas de la cocina rusa. Su nombre proviene de la palabra "rassol", que significa salmuera, y es precisamente este ingrediente, la salmuera de pepinillos, lo que le da su característico sabor agridulce y refrescante que la hace inolvidable. Esta versión con pollo, hongos y cebada perlada es especialmente reconfortante y nutritiva, perfecta para un almuerzo familiar o una cena que te abrigue el alma. ¡Prepárate para un viaje de sabores que te transportará al corazón de Europa del Este!
Ingredientes para el rassolnik de hongos con pollo y cebada perlada
- 500 g de filete de pechuga de pollo
- 50 g de cebada perlada
- 15 g de hongos secos
- 100 g de cebolla
- 400 g de papas nuevas
- 150 g de puré de tomates frescos
- 150 g de pepinillos encurtidos
- 1,5 l de caldo de pollo
- 100 ml de salmuera de los pepinillos
- harina, aceite vegetal, sal y pimienta al gusto
- perejil y apio para servir
Cómo preparar el rassolnik de hongos con pollo y cebada perlada

Cubrimos la cebada perlada lavada con un vaso de agua, la llevamos a ebullición y la cocinamos durante unos 30 minutos.
Lava la cebada perlada con agua fría hasta que el agua salga transparente. Cubre la cebada lavada con un vaso de agua y llévala a ebullición. Cocina durante unos 30 minutos en una olla tapada a fuego bajo. Si añades el grano crudo directamente a la sopa, esta quedará turbia y, además, el grano absorberá todo el caldo, haciendo que quede demasiado espesa.
La cebada perlada cocida quedará suelta y el agua se habrá evaporado por completo. Si queda algo de agua, escurre la cebada en un colador.
Corta el filete de pechuga de pollo en trozos grandes. Pon harina en una bolsa, añade el pollo y cúbrelo bien, sacudiendo el exceso de harina.

En el aceite caliente, colocamos los trozos de filete de pollo y los doramos hasta que estén dorados.
En una olla para sopa o una cacerola honda, vierte un par de cucharadas de aceite vegetal sin olor. Cuando el aceite esté caliente, añade los trozos de filete de pollo y dóralos por todos lados hasta que adquieran un color dorado.
Añade la cebolla picada al pollo dorado y sofríe todo junto durante 5 minutos.
Raspa las papas nuevas con un cuchillo o lávalas con una esponja abrasiva. Corta las papas grandes en 2-4 trozos y deja enteras las más pequeñas.
Muele los hongos secos hasta convertirlos en polvo. La forma más fácil es triturarlos en un mortero o molerlos en un molinillo de café.
Sumerge los tomates en agua hirviendo, luego enfríalos en agua con hielo y pélalos. Tritura los tomates en una licuadora. Añade el puré de tomates frescos a la olla y vierte el caldo de pollo. Puedes sustituir el puré de tomates frescos por un par de cucharadas de pasta de tomate.
Lleva la sopa a ebullición y cocínala a fuego lento durante 35-40 minutos. Unos 10 minutos antes de que esté lista, añade la cebada perlada cocida, los pepinillos encurtidos finamente picados y vierte la salmuera de los pepinillos. Sazona con sal y pimienta negra recién molida al gusto.
Pica finamente el perejil y el apio; necesitarás unas 2 cucharadas. Justo antes de retirar el rassolnik del fuego, añade las hierbas y calienta todo junto por apenas un minuto.
Sirve el rassolnik de hongos con pollo y cebada perlada bien caliente, con un poco más de pimienta. Queda delicioso con smetana (una crema agria espesa de Europa del Este) y pan de centeno.
Este rassolnik de hongos con pollo y cebada perlada es más que una simple sopa; es una muestra del ingenio de la cocina eslava, capaz de crear platos reconfortantes y llenos de sabor con ingredientes sencillos. Tradicionalmente, se sirve bien caliente, a menudo con una cucharada de smetana (crema agria) que suaviza su acidez y le da una textura cremosa increíble. No olvides acompañarlo con una rebanada de pan de centeno para no dejar ni una gota en el plato. Un consejo: ¡al día siguiente está aún más rico, cuando todos los sabores se han asentado! ¡Buen provecho!










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