El paté de hígado de pollo con gelatina es una versión moderna de este clásico aperitivo casero, donde en lugar de la tradicional mantequilla, un rico caldo gelificado se encarga de dar estructura. El hígado de pollo ha sido valorado durante mucho tiempo en la cocina europea por su sabor delicado y su rápida cocción; además, agregar raíces de perejil y ajo al hervirlo ayuda a revelar por completo su noble aroma. El uso de gelatina no solo reduce las calorías totales del plato, sino que le otorga un corte brillante y una textura sedosa que es imposible de lograr con un triturado convencional. Esta presentación en forma de bloque denso luce espectacular, transformando un simple desayuno en una comida exquisita al más puro estilo de una terrina francesa.

Este suave y aromático paté casero de hígado de pollo con gelatina es el aperitivo perfecto para cualquier ocasión.
Ingredientes
- 500 g de hígado de pollo
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 manojo de cebolla cambray (cebollín)
- 1 huevo de gallina
- 15 g de gelatina sin sabor
- 100 ml de agua
- perejil, ajo y hojas de laurel para el caldo
- sal y pimienta negra al gusto
- 1 cucharadita de páprika dulce
- aceite vegetal
Instrucciones para preparar el paté de hígado de pollo con gelatina
Coloque el hígado de pollo en una cacerola y vierta 500 ml de agua fría. Si utiliza vísceras congeladas, retírelas del congelador y déjelas en el refrigerador durante 4-5 horas para que se descongelen adecuadamente.

Cubra el hígado de pollo con agua fría. Antes de cocinar, asegúrese de que las vísceras estén completamente descongeladas.
Agregue las raíces de perejil, dos hojas de laurel y dos dientes de ajo cortados en láminas. Salpimiente al gusto.

Las especias y raíces enriquecerán el sabor del hígado y eliminarán cualquier olor fuerte característico.
Lleve a ebullición, cocine a fuego lento durante 10 minutos y deje que el hígado se enfríe dentro del caldo para conservar su humedad.

Hierva el hígado durante unos 10 minutos. Dejarlo enfriar dentro del caldo ayudará a mantener su jugosidad.
Remoje la gelatina en polvo durante 20 minutos en agua fría previamente hervida. En cuanto se hidrate y esponje, deberá disolverla en el caldo caliente.

Remoje la gelatina en agua fría hasta que se hidrate por completo. Más adelante la disolveremos en el caldo caliente.
Pique la cebolla finamente. Ralle la zanahoria con un rallador grueso. En una sartén, caliente dos cucharadas de aceite vegetal refinado, agregue la cebolla picada y la zanahoria rallada, y sofría durante 10 minutos a fuego medio.
Pique finamente un manojo pequeño de cebolla cambray (cebollín), agréguelo a las verduras sofritas y cocine todo junto por un par de minutos más.

La cebolla cambray o cebollín le aportará al paté un toque de frescura y un retrogusto muy agradable.
Retire el hígado cocido del caldo y pase el líquido por un colador fino. Vierta 200 ml del caldo limpio en una cacerola, lleve a ebullición, retire del fuego y agregue la gelatina hidratada. Mezcle vigorosamente hasta que se disuelva por completo.

Mezcle vigorosamente la gelatina hidratada en el caldo caliente hasta que se disuelva sin dejar grumos.
Incorpore al hígado hervido las verduras sofritas y un huevo duro. Le recomiendo triturar estos ingredientes en una licuadora o procesador de alimentos; un molino de carne no le dará esa textura suave y sedosa que buscamos.

Junte los componentes principales en la licuadora. El huevo duro le dará una suavidad extra a nuestro paté.
Vierta el caldo con gelatina sobre la mezcla de hígado y verduras.

Vierta el caldo con la gelatina disuelta; esto ayudará a que el paté cuaje y tome una forma hermosa.
Sazone con sal y pimienta negra al gusto, agregue la páprika dulce molida y procese todo hasta obtener una mezcla homogénea. En esta etapa, el paté estará líquido, casi como una crema o sopa.

Procese hasta lograr la consistencia más homogénea posible. El paté estará bastante líquido, lo cual es normal.
Cubra un molde para panqué de 11×22 centímetros con varias capas de plástico film. Vierta la mezcla del paté en el molde y refrigere entre 8 y 10 horas.

Utilizar plástico film le facilitará enormemente desmoldar el paté una vez que haya cuajado en el frío.
Después de varias horas en el frío, el paté tomará firmeza y estará listo para desmoldarse.

Tras 8 a 10 horas en el refrigerador, la gelatina hará su trabajo y el paté adquirirá una textura firme.
Voltee el molde con cuidado sobre una tabla de madera y retire el plástico film.

Voltee el molde con cuidado y retire el plástico film. El paté mantendrá perfectamente su forma de bloque.
Corte el paté de hígado de pollo con gelatina en rebanadas gruesas y sírvalo con pan de centeno o integral, una ensalada fresca y un poco de cebollín picado. Buen provecho.

Corte el paté en porciones individuales. Notará que queda extremadamente suave y liso al hacer el corte.
Es mejor servir este paté de hígado de pollo con gelatina bien frío, cortándolo con un cuchillo ancho y afilado. Para un maridaje gastronómico ideal, acompáñelo con pan tostado de centeno o integral, y complemente la presentación con alcaparras, pepinillos encurtidos o unas gotas de salsa de arándanos rojos (lingonberry): su toque ácido resaltará maravillosamente la suavidad del hígado. Si desea experimentar con la presentación, intente verter la mezcla en moldes individuales pequeños o incluso dentro de una botella de plástico limpia para obtener rebanadas redondas y perfectas, similares a un embutido fino de hígado.
Mantenga el platillo terminado en el refrigerador, cubierto con plástico film, por un máximo de tres días para evitar que la superficie se reseque y así conserve su aspecto apetitoso. Si prefiere un perfil de sabor más especiado, durante el licuado puede añadir una pizca de nuez moscada o un par de gotas de coñac, ya que estos ingredientes son los compañeros tradicionales por excelencia de las vísceras. Recuerde que el secreto de un corte perfecto radica en la paciencia: permita que la gelatina se estabilice por completo durante la noche, y cada rebanada quedará impecable y muy estética.

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