¡Hola a todos! Hoy vamos a transformar una verdura tan humilde como la remolacha (o betabel) en un plato estrella que sorprenderá a toda la familia. Estas croquetas de remolacha con manzana y semillas de lino son una explosión de sabor, color y nutrientes. Inspiradas en la creatividad de la cocina de Europa del Este, donde las verduras son protagonistas, estas "kotlety" vegetales son jugosas por dentro y ligeramente crujientes por fuera. Son una alternativa vegana, saludable y muy fácil de preparar, perfecta para quienes buscan incorporar más vegetales a su dieta de una forma deliciosa e inesperada. ¡Anímate a probarlas!
Ingredientes para las croquetas de remolacha con manzana y semillas de lino
- 300 g de remolacha (betabel)
- 200 g de manzanas dulces
- 50 g de sémola de trigo (mannaya krupa, se puede sustituir por más pan rallado o harina)
- 60 g de copos de avena (avena en hojuelas)
- 3 cucharaditas de semillas de lino (linaza)
- sésamo (ajonjolí) negro, sésamo blanco y cebollín para servir
Método de preparación de las croquetas de remolacha con manzana y semillas de lino
Lava la remolacha (betabel) con un cepillo y cuécela hasta que esté tierna. Luego, sumérgela en agua fría por unos minutos. Pela la remolacha y rállala con un rallador grueso.
Añade a la remolacha las manzanas ralladas con un rallador grueso. Puedes pelar las manzanas, pero no es necesario.
Agrega a la mezcla de remolacha y manzana una pizca de sal y una pizca de azúcar, luego añade la sémola de trigo (mannaya krupa, un tipo de sémola fina de trigo) y los copos de avena. Mezcla bien los ingredientes. La combinación de sémola y avena sustituye con éxito la falta de huevos en la masa, además de hacer que estas croquetas de verduras sean más saciantes.
Incorpora las semillas de lino al bol con la masa de remolacha y déjala reposar durante 15-20 minutos. Esto permitirá que la sémola y la avena absorban los jugos y se hinchen, lo que hará que la masa sea más pegajosa y las croquetas más fáciles de formar.
Forma pequeñas croquetas planas y rebózalas en sémola de trigo. También puedes rebozarlas en pan rallado o en copos de avena, como más te guste.
Calienta aceite de oliva para freír en una sartén antiadherente. Fríe las croquetas durante 3 minutos por cada lado. Luego, colócalas en una olla de fondo grueso, tápala y cocínalas a fuego lento durante unos 7 minutos más.
También puedes preparar las croquetas en el horno. Cubre una bandeja para hornear con papel pergamino, úntalo con aceite de oliva o vegetal, coloca las croquetas y hornéalas durante 25 minutos en un horno precalentado a 170°C.
Tuesta el sésamo (ajonjolí) blanco en una sartén seca hasta que adquiera un color dorado, y añade una cucharadita de sésamo negro (simplemente para decorar). Reboza las croquetas de remolacha con manzana y semillas de lino ya listas en la mezcla de sésamo, sírvelas espolvoreadas con cebollín.
¡Y listo! Ya tienes unas croquetas vibrantes y deliciosas que demuestran que comer sano no tiene por qué ser aburrido. Sírvelas calientes, acompañadas de una salsa de yogur vegano con hierbas, una ensalada fresca o simplemente solas. Son tan versátiles que también puedes darles forma de hamburguesa y disfrutarlas en un pan. Espero que esta receta te inspire a experimentar en la cocina y a descubrir nuevas formas de disfrutar de las verduras. ¡Buen provecho y hasta la próxima aventura culinaria!









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