Las crepas finas de calabacín son un verdadero descubrimiento para quienes buscan darle un giro al menú habitual con opciones más ligeras. Los calabacines, que consisten casi por completo en agua estructurada, son el sustituto ideal de la leche o el agua en la masa, aportando al platillo final una frescura sutil y una suavidad extraordinaria. Este vegetal se popularizó en Europa allá por el siglo XVI, pero es en la cocina moderna donde se ha aprendido a usarlo con tal maestría, convirtiéndolo en la base de postres delicados o aperitivos abundantes. Las crepas quedan tan elásticas y doradas que su aroma reúne a todos de inmediato en la cocina, y su textura suave se deshace literalmente en la boca.

Estas apetitosas crepas de calabacín, servidas con hierbas frescas, son una opción estupenda para un desayuno nutritivo o una merienda ligera.
Ingredientes
- 300 g de calabacín (pelado y sin semillas)
- 2 huevos grandes
- 25 g de aceite vegetal
- 85 g de harina de trigo
- 5 g de azúcar
- Sal y un poco de aceite extra para la sartén
Método de preparación de las crepas finas de calabacín
Lo primero es limpiar el calabacín. Corte una fina capa de piel; es demasiado dura y no querrá esa textura en las crepas. Luego, corte el calabacín por la mitad y use una cuchara para retirar las semillas y el centro esponjoso, dejando únicamente la pulpa firme.

Para lograr una masa suave, es clave retirar la piel dura y las semillas, conservando únicamente la pulpa firme del vegetal.
Corte el calabacín ya limpio en cubos pequeños y póngalo en el vaso de la licuadora o procesador, o si prefiere, rállelo con un rallador grueso.

Pique el calabacín en dados pequeños, de esta forma la licuadora trabajará mejor para convertirlo en un puré uniforme.
Agregue al calabacín dos huevos grandes y aproximadamente 1/3 de cucharadita de sal. Si desea preparar estas crepas como postre dulce, este es el momento de agregar un poco de azúcar.

Los huevos funcionan como el pegamento de esta mezcla, dándoles a las crepas la firmeza necesaria durante la cocción.
Vierta aceite vegetal o de oliva. Para esta masa de vegetales, puede usar cualquier aceite refinado, siempre que tenga un sabor y aroma neutros.

El uso de aceite neutro aporta elasticidad a la mezcla, un detalle vital para evitar que las crepas se rompan al voltearlas.
Licúe los calabacines con los huevos y el aceite durante un par de minutos. Luego, pase la mezcla a un tazón amplio y tamice sobre ella la harina de trigo todo uso.

Pase la harina por un colador o tamiz para darle ligereza y evitar la formación de grumos difíciles de deshacer en la masa.
Por lo general, la licuadora no logra procesar los vegetales crudos hasta convertirlos en una crema perfecta, que es exactamente la consistencia que necesitamos para esta masa. Por ello, tras mezclar los ingredientes líquidos con la harina, es fundamental procesar la masa con una batidora de inmersión (licuadora de mano) durante un par de minutos, hasta obtener una masa clásica para crepas que luzca espesa como crema de leche. Deje reposar la masa lista a temperatura ambiente entre 10 y 15 minutos. También puede guardarla en el refrigerador y preparar las crepas al día siguiente.

Procesar la mezcla al final con una batidora de mano asegura una textura aterciopelada y sin grumos, muy similar a una crema líquida.
Caliente muy bien una sartén grande de fondo grueso y engrásela con un poco de aceite utilizando una brocha de silicón o la mitad de una papa cruda. Vierta 3 cucharadas de la masa de calabacín en el centro de la sartén, inclínela y gírela rápidamente para que la masa se extienda en una capa delgada. Cocine durante 1 o 2 minutos por un lado.

Vierta la mezcla en el centro de la sartén caliente y repártala rápidamente para crear una base delgada e impecable.
Voltee y cocine hasta que esté dorada por el otro lado. Retire la crepa de la sartén con mucho cuidado. Estas crepas de calabacín son sumamente finas y delicadas, ¡así que voltearlas sin romperlas es el gran desafío! Si domina la técnica de voltearlas en el aire con un movimiento de sartén, genial. Si no tiene tanta destreza, levante un poco el borde con una espátula y voltéela con las manos, tomándola por la orilla como si fuera un paño.

Cocine hasta lograr una superficie bien dorada. Recuerde que estas crepas son muy delicadas, así que voltéelas con extrema suavidad.
Doble las crepas finas de calabacín en forma de triángulos y sírvalas inmediatamente acompañadas de mermelada, miel o jarabe de maple. ¡Buen provecho!

Doble las crepas calientes en triángulos. Combinan de maravilla con crema ácida o crema agria, miel o su jarabe favorito.
Es mejor llevar a la mesa estas crepas finas de calabacín recién hechas, mientras conservan su calor suave y esa textura esponjosa y apetitosa. Si se decide por una versión salada, anímese a acompañarlas con una salsa a base de yogur griego, ajo y eneldo fresco finamente picado; esta combinación realzará el sabor natural de los vegetales. Para quienes prefieren platos más sustanciosos, estas crepas son una base maravillosa para armar rollitos rellenos de queso crema y salmón ahumado o pescado curado, transformando un simple desayuno en un aperitivo sofisticado.
Para que sus crepas de calabacín queden perfectas siempre, ponga atención a la textura de la masa: debe recordar a la crema espesa y extenderse con fluidez por la sartén. Si no planea comerlas todas al momento, puede guardarlas en el refrigerador dentro de un recipiente hermético hasta el día siguiente; se sorprenderá al ver que no pierden su elasticidad al calentarlas. Y si tiene ganas de experimentar, intente añadir un puñado de queso maduro finamente rallado directo a la masa, para lograr una deliciosa costra de queso crujiente al freírlas.
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