Las galletas de polenta son un bocado crujiente e increíblemente delicioso que requiere una lista mínima de cinco ingredientes básicos: polenta de maíz, harina integral, azúcar glass, mantequilla y huevo. Este plato tiene sus raíces en las tradiciones culinarias italianas, donde la sémola de maíz finamente molida se utiliza a menudo no solo para preparaciones saladas, sino también para crear repostería exquisita con una textura granulada característica y un color soleado. Esta receta pertenece a la categoría de «repostería rápida», ya que todo el proceso no le tomará más de media hora, y el resultado lo conquistará con su sutil aroma y un agradable crujido. ¡Para acompañar una tarde en familia o una buena taza de café fuerte por la mañana, estas galletas son sencillamente perfectas!

Unas galletas de polenta aromáticas y crujientes son el complemento perfecto para su café matutino o té vespertino.
Ingredientes
- 80 g de polenta
- 80 g de harina de trigo integral
- 60 g de azúcar glass (azúcar impalpable)
- 90 g de mantequilla
- 1 huevo
- extracto de vainilla, una pizca de sal al gusto
Cómo preparar galletas de polenta
Mezcle en un tazón los ingredientes secos: la polenta y la harina de trigo integral. Use la polenta más fina que encuentre para esta receta; la sémola de maíz gruesa no servirá, ya que sus granos grandes se volverán muy duros durante el horneado. Si no consigue polenta fina, puede intentar molerla un poco en un molinillo de café, ¡pero sin convertirla en harina!
Mezcle muy bien los ingredientes secos: obtendrá una mezcla suelta de color amarillo claro. Si lo desea, puede sustituir la harina de trigo integral por harina de trigo común, o usar la mitad de trigo y la mitad de harina de avena o de arroz.

Mezcle muy bien los ingredientes secos hasta obtener una preparación homogénea de color amarillo claro.
Corte la mantequilla en cubos pequeños y colóquela en un tazón de metal. Ponga el tazón en el fregadero con un poco de agua caliente y déjelo unos minutos para que la mantequilla se ablande y se derrita un poco. Agregue el azúcar glas (azúcar impalpable) a la mantequilla ablandada.
Bata la mantequilla con el azúcar glass durante unos minutos hasta que la mezcla esté clara y esponjosa. Rompa un huevo grande en el tazón y vuelva a batir todo muy bien con un batidor de globo. La masa para esta receta también se puede preparar en un procesador de alimentos, agregando a la jarra primero los ingredientes líquidos y luego los secos.

Bata la mezcla hasta que esté esponjosa, luego agregue el huevo y vuelva a integrar todo muy bien con un batidor.
Incorpore los ingredientes secos en pequeñas porciones al tazón con los líquidos y amase rápidamente. En esta etapa, puede aromatizar la masa agregando extracto o esencia de vainilla, o un sobrecito de azúcar avainillado.
La masa lista debe quedar pegajosa y bastante espesa. Si nota que está demasiado suave y se esparce, agregue un poco más de harina de trigo.
Tome una manga pastelera resistente y colóquele una boquilla en forma de estrella. Llene la manga con la masa. Si no tiene una manga con boquilla, puede usar una bolsa de plástico gruesa y limpia: ciérrela bien y córtele una de las puntas. En este caso, las galletas quedarán redondas.

Transfiera la masa a una manga pastelera con una boquilla de estrella para darles una forma atractiva.
Coloque una hoja de papel encerado sobre una bandeja para hornear. Forme pequeñas galletas sobre el papel, dejando unos 2 centímetros de espacio entre ellas. Durante el horneado, las galletas se expandirán un poco, por lo que este espacio evitará que se peguen y formen una sola capa. Lleve la bandeja al refrigerador y, mientras tanto, precaliente el horno a 200 grados Celsius.

Forme las galletas dejando 2 cm de espacio entre ellas, ya que aumentarán de tamaño durante el horneado.
Introduzca la bandeja en el horno completamente precalentado en el nivel medio. Le recomiendo girar la bandeja una vez durante el horneado para que las galletas se doren de manera uniforme. Hornee durante 10 a 11 minutos.

Hornee en el horno precalentado a 200 grados Celsius durante unos 10 minutos hasta que adquieran un color dorado.
Saque la bandeja del horno y espolvoree las galletas con azúcar glass.

Inmediatamente después de hornear, espolvoree las galletas tibias con azúcar glass para darles un aspecto apetitoso.
Sirva con té o café. ¡Con un vaso de leche también quedan deliciosas!
Las galletas de polenta recién hechas se disfrutan mejor cuando se han enfriado un poco y su textura alcanza el máximo nivel de crujiente. Combinan de maravilla no solo con té caliente o café, sino también con un vaso de leche fría o un *kisel* casero (una bebida tradicional de Europa del Este espesada con almidón). Si desea darle un toque nuevo al sabor, anímese a experimentar: una pizca de ralladura de limón o un poco de canela en polvo en la masa harán que el aroma de esta repostería sea verdaderamente festivo y profundo.
Para mantener las galletas frescas y crujientes durante varios días, guárdelas en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Si, por el contrario, prefiere una textura más suave, coloque en el recipiente un trozo de manzana fresca: la masa de maíz absorberá rápidamente la humedad y se volverá más tierna. Este postre versátil lo sacará de apuros cuando tenga invitados sorpresa y no disponga de tiempo para preparaciones elaboradas. ¡Buen provecho!





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