¡Bienvenido a un viaje culinario al corazón de la cocina de Europa del Este! Hoy prepararemos un plato increíblemente reconfortante y nutritivo: grechka con pollo al horno. El grechka, también conocido como trigo sarraceno o alforfón, es un grano muy apreciado por su sabor a nuez y sus beneficios para la salud. Cocinarlo lentamente en una cazuela de barro junto con pollo jugoso y verduras aromáticas no solo realza su sabor, sino que convierte una comida sencilla en una experiencia cálida y hogareña. Esta receta es perfecta para una cena familiar o para esos días en que necesitas un plato que te abrace desde adentro.
Ingredientes para el grechka con pollo al horno
- 1 kg de pollo (muslos, piernas)
- 350 g de grechka (trigo sarraceno o alforfón)
- 150 g de puerro (poro)
- 250 g de cebolla
- 250 g de zanahoria
- 4 dientes de ajo
- 1 ají chile rojo
- 100 ml de vino blanco
- 15 g de condimento seco para pollo
- 100 g de mantequilla
- 30 ml de aceite vegetal
- sal, pimienta, cilantro
Modo de preparación del grechka con pollo al horno
Retira la piel de los muslos y piernas de pollo, pero deja los huesos. Corta la cebolla en aros grandes, el puerro en rodajas finas, y pica finamente el ají chile rojo y el ajo. Añade el vino blanco seco, el aceite vegetal y el condimento para pollo (sin sal). Coloca los trozos de pollo en el marinado y refrigera por 3 horas.
En el fondo de una cazuela de barro resistente al calor, coloca un trozo de mantequilla, luego la cebolla del marinado y vierte un poco del líquido del marinado. Como las cazuelas de barro se usan para platos porcionados, divide todos los ingredientes proporcionalmente según el número de porciones.
Sobre la cebolla, coloca los trozos de pollo, de manera que cada porción tenga aproximadamente 250 g de carne cruda con hueso, que es el peso de un muslo de tamaño mediano sin piel.
Pela las zanahorias, córtalas en cubos grandes y colócalas sobre el pollo.
Limpia cuidadosamente el grechka (trigo sarraceno o alforfón; puede contener pequeñas piedras o impurezas), luego remójalo en agua fría durante 10-15 minutos. Escúrrelo en un colador y enjuágalo varias veces con agua corriente.
Añade el grano lavado, que debe llenar la cazuela hasta 3/4 de su capacidad, dejando espacio en la parte superior para el agua.
Ahora, vierte agua caliente y añade sal de mesa (un poco menos de una cucharadita de sal gruesa sin aditivos).
Tapa las cazuelas y colócalas en un horno precalentado a 175 grados Celsius. Cocina durante aproximadamente una hora. No es recomendable mirar cómo va el proceso. Si sacas la cazuela y abres la tapa, el vapor se escapará y el grechka quedará seco. Nuestras abuelas ponían las ollas en el horno, las dejaban por varias horas y la comida se cocinaba sola. ¡Lo principal era mantener el calor en el horno!
Sirve el pollo con grechka listo en platos o directamente en las cazuelas.
¡Y ahí lo tienes! Un plato rústico, lleno de sabor y tradición, listo para disfrutar. Servir este grechka con pollo directamente de la cazuela de barro añade un toque especial a la mesa, haciendo que la comida se sienta aún más acogedora. Para complementar, puedes acompañarlo con una ensalada fresca de pepino y eneldo o unos pepinillos encurtidos, que contrastan maravillosamente con la calidez del plato. Espero que esta receta te inspire a explorar nuevos sabores y a disfrutar del placer de la cocina lenta. ¡Buen provecho!










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