¿Has oído hablar del pastelito 'Kartoshka'? Este es uno de los postres más queridos y nostálgicos de la era soviética, un dulce que evoca recuerdos de la infancia para millones de personas. Su nombre, que significa 'papita', se debe a su divertida forma que imita a una papa recién cosechada. Tradicionalmente, se preparaba de forma ingeniosa con sobras de bizcocho o galletas, convirtiéndolo en un postre delicioso y económico. Hoy te traemos una versión elevada de este clásico: una 'Kartoshka' para adultos, enriquecida con el toque cálido del whisky y la dulzura de la miel. ¡Prepárate para enamorarte de este postre sin horno, lleno de historia y sabor!
Ingredientes para el bizcocho
- 40 g de huevo en polvo
- 90 ml de agua
- 120 g de azúcar
- 130 g de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de polvo para hornear
- 20 g de mantequilla
Ingredientes para los pastelitos con whisky y miel
- 170 g de bizcocho preparado
- 100 g de maní
- 100 g de mantequilla
- 50 g de miel
- 50 g de whisky
- cacao en polvo, vainillina (o esencia de vainilla), canela molida
Modo de preparación del pastelito kartoshka (un postre ruso popular cuya forma recuerda a una papa) para adultos con whisky y miel
Vierte agua fría sobre el huevo en polvo y déjalo reposar durante 25 minutos. Esta mezcla puede ser reemplazada por 3 huevos de gallina pequeños.
A la mezcla de huevo, añade el azúcar granulado y bate durante unos minutos hasta que el azúcar se disuelva. Luego, incorpora la harina de trigo de todo uso, mezclada con el polvo para hornear, y la mantequilla derretida.
Mezcla la masa rápidamente. Engrasa y enharina un molde para hornear o fórralo con papel de horno. Vierte la masa en el molde.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Coloca el molde con el bizcocho en la rejilla del medio del horno y hornea durante 25-30 minutos. Si al insertar un palillo de madera en el centro del bizcocho este sale seco, significa que está listo.

Una vez que el bizcocho se haya enfriado, córtalo en cubos y tritúralo en un procesador de alimentos hasta obtener migas.
Una vez que el bizcocho se haya enfriado, córtalo en cubos y tritúralo en un procesador de alimentos hasta obtener migas. Es recomendable dejar que el bizcocho “madure”: guárdalo en una bolsa y déjalo reposar durante la noche, ¡así estará más sabroso!
Tritura también el maní tostado en una licuadora hasta obtener migas finas. Puedes sustituir el maní por cualquier otro fruto seco de tu elección.
Mezcla las migas de bizcocho y el maní, y añade el whisky. También puedes usar ron o coñac. El oporto blanco o el vermut son más dulces y tienen un menor contenido de alcohol. Elige el que más te guste.
Añade la mantequilla ablandada a temperatura ambiente (con un 82% de grasa o más) y la miel espesa. Agrega 1/3 de cucharadita de vainillina (azúcar avainillado) o extracto de vainilla al gusto.
Mezcla bien todos los ingredientes. Obtendrás una masa pegajosa que ya es deliciosa en esta etapa.
Forma con la masa “papas” alargadas de unos 60-70 g cada una. Este es el peso habitual de los pastelitos individuales.
Vierte cacao en polvo sin azúcar en un platillo. Reboza las “papas” en el cacao. ¡Ya se parecen mucho a una papa de verdad, con su piel marrón y su interior claro!
Para que se vean aún más realistas, espolvorea los pastelitos con canela molida. A diferencia del cacao, la canela no se oscurecerá al entrar en contacto con la mantequilla.

Unta un poco de maní en miel y colócalo en la hendidura para simular los 'ojos' germinados de una papa.
Haz pequeñas hendiduras en los pastelitos. Unta un poco de maní en miel y colócalo en la hendidura para simular los “ojos” germinados de una papa.
¡Y ahí lo tienes! Un postre con alma, historia y un sabor que te sorprenderá. Estos pastelitos 'Kartoshka' son perfectos para acompañar una taza de café o té fuerte, o para sorprender a tus invitados en una reunión especial. No dudes en experimentar: prueba con ron oscuro, coñac o incluso un licor de café para darle tu toque personal. Guárdalos en el refrigerador para que se mantengan firmes y disfruta de este pequeño bocado de nostalgia con un toque sofisticado. ¡Buen provecho!












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