Este pastel de piña, manzana y nueces es una verdadera celebración de sabores y texturas. La dulzura tropical de la piña se combina a la perfección con la acidez refrescante de la manzana, mientras que las nueces aportan un toque crujiente irresistible. La masa, suave y húmeda, se enriquece con el aroma de la canela y la vainilla, creando un postre reconfortante y elegante. Es la opción ideal para compartir en una tarde de café, celebrar una ocasión especial o simplemente darte un capricho delicioso. ¡Prepárate para enamorarte de cada bocado!
Ingredientes para el pastel de piña, manzana y nueces
- 3 huevos
- 200 g de azúcar
- 100 g de mantequilla
- 150 g de piña en conserva
- 2 manzanas
- 80 g de nueces de Castilla
- 230 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- canela y vainilla al gusto
Ingredientes para el glaseado y la decoración
- 300 g de smetana (crema agria espesa) con 30% de grasa
- 50 g de azúcar glas
- 2 cucharadas de cualquier mermelada roja (frambuesa, fresa)
- mitades de nueces de Castilla
- miel y chocolate amargo
Cómo preparar el pastel de piña, manzana y nueces
En un bol, vierte el azúcar. Agrega la mantequilla ablandada a temperatura ambiente.
Bate la mantequilla con el azúcar durante varios minutos a velocidad media, hasta obtener una masa esponjosa y de color claro, similar a una crema. Sin detener la batidora, añade los huevos uno por uno. Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Si los huevos están fríos del refrigerador, la mantequilla en la crema comenzará a cortarse.
En un recipiente aparte, combina los ingredientes secos: la harina de trigo, media cucharadita de canela molida, el polvo para hornear y la vainilla en polvo al gusto. Mezcla los ingredientes secos, viértelos en el bol y amasa la masa. Agrega la piña y las manzanas cortadas en cubos pequeños. Añade las nueces de Castilla finamente picadas.
Engrasa un molde (de 25 centímetros de diámetro) con mantequilla y espolvorea con harina. Sacude el exceso de harina. Asegúrate de engrasar bien el molde para que el pastel no se pegue. Vierte la masa en el molde y nivélala. Es recomendable usar un molde con un agujero en el centro, ya que esto garantiza que el pastel se hornee de manera uniforme.
El tiempo de horneado es de 45 minutos a una temperatura de 180 grados Celsius. Coloca el pastel en el nivel medio del horno precalentado. Comprueba si está listo con un palillo de madera; si sale limpio sin migas adheridas, el pastel está horneado.
Saca el pastel listo y déjalo en el molde durante 10 minutos. Luego, desmóldalo sobre una rejilla y déjalo enfriar a temperatura ambiente.
Preparamos el glaseado y la decoración. Por cierto, puedes impregnar el pastel con almíbar de piña: pínchalo varias veces con un palillo y vierte el almíbar directamente en el molde. Para el glaseado, bate la smetana (una crema agria espesa de Europa del Este, puedes sustituirla por crema agria o crème fraîche) con el azúcar glas y la mermelada de frambuesa espesa. Obtendrás un glaseado de crema agria de color rosa.
Decora con el glaseado rosa. ¡Importante! En este punto, los ingredientes deben estar fríos: el pastel enfriado y el glaseado del refrigerador.
A baño María, derrite la miel. Sumerge las mitades de nueces de Castilla en la miel derretida. Decora con las nueces glaseadas.
A baño María, derrite el chocolate amargo. Transfiere el chocolate derretido a una manga pastelera con una boquilla fina. Decora con el chocolate derretido.
Deja el pastel de piña, manzana y nueces en el refrigerador hasta el momento de servir.
¡Y ahí lo tienes! Un pastel espectacular que no solo luce increíble, sino que también deleita el paladar. Sírvelo frío, directamente del refrigerador, para que el glaseado esté firme y los sabores se hayan asentado por completo. Acompáñalo con una taza de té caliente o un café recién hecho para una experiencia sublime. No dudes en experimentar con otras frutas o frutos secos. ¡Esperamos que disfrutes preparando y compartiendo esta receta tanto como nosotros! ¡Buen provecho!











0 comentarios