¿Buscas una receta de pastel casero que sea fácil, delicioso y siempre salga perfecto? ¡La has encontrado! Este pastel esponjoso de grosella negra con leche es la combinación ideal de una masa suave y húmeda con el toque ácido y vibrante de las grosellas negras. Es el tipo de postre que evoca recuerdos de la infancia y tardes acogedoras. La adición de harina de maíz no solo le da un color dorado precioso, sino también una textura increíblemente tierna que te encantará. ¡Prepara tu horno y acompáñame a crear esta maravilla!
Ingredientes para el pastel esponjoso de grosella negra con leche
- 200 g de grosellas negras (una baya pequeña, oscura y de sabor ácido; pueden ser congeladas)
- 220 g de azúcar granulada
- 3 huevos
- 100 g de mantequilla
- 35 g de aceite vegetal
- 120 ml de leche
- 120 g de harina de trigo
- 120 g de harina de maíz o polenta de molienda fina (sémola de maíz fina)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharadita de polvo de hornear (también conocido como levadura química)
- Sal (una pizca)
Preparación del pastel esponjoso de grosella negra con leche
Mide el azúcar granulada y mézclala con los huevos. Si usas azúcar de vainilla en lugar de extracto, añádela en este paso. Mezcla los huevos con el azúcar durante un par de minutos; no es necesario batir en exceso, ya que la receta incluye polvo de hornear.
Funde la mantequilla, déjala enfriar y añade el aceite vegetal. Vierte la mantequilla fundida en la mezcla de huevo y azúcar.
Añade la leche fría.

Mezclamos bien los ingredientes; en este paso, recomiendo usar una batidora o una licuadora de inmersión.
Mezcla bien los ingredientes. En este punto, te recomiendo usar una batidora eléctrica o una licuadora de inmersión. De esta manera, los gránulos de azúcar se disolverán más rápido y podrás añadir los ingredientes secos.
Añade la harina de trigo, el polvo de hornear y la harina de maíz. En lugar de harina de maíz, puedes usar polenta de maíz de molienda fina, ¡pero no sémola de maíz gruesa!
Mezcla la masa rápidamente. Remueve hasta obtener una consistencia homogénea y sin grumos, y luego déjala reposar en el refrigerador durante 10-15 minutos.

Las grosellas negras frescas deben lavarse, escurrirse en un colador y secarse antes de añadirlas a la masa.
Añade las grosellas negras. No es necesario descongelar las bayas congeladas; simplemente incorpóralas directamente del congelador. Si usas grosellas frescas, lávalas, escúrrelas en un colador y sécalas bien antes de añadirlas a la masa. Por cierto, reserva un puñado de grosellas para decorar; no es obligatorio, pero el pastel quedará más bonito.

Engrasamos el molde para hornear con mantequilla blanda y lo espolvoreamos con una fina capa de harina.
Incorpora las bayas a la masa. Engrasa un molde para hornear con mantequilla blanda y espolvoréalo con una fina capa de harina.
Vierte la masa en el molde y espolvorea las grosellas reservadas por encima. Durante el horneado, las bayas que están dentro de la masa se mantendrán en su lugar, mientras que las de la superficie se hundirán ligeramente, pero seguirán siendo visibles.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Coloca el molde con el pastel en el nivel medio y hornea durante 45 minutos. El tiempo exacto de cocción dependerá de tu horno y del tamaño del molde. Para comprobar si está listo, presiona suavemente la parte superior del pastel con el dedo: si la masa vuelve a su forma, está listo; si se siente blanda y se hunde, necesita más tiempo de horneado.
Saca el pastel listo del molde y déjalo enfriar sobre una rejilla.
¡Y ahí lo tienes! Un pastel de grosella negra tan esponjoso y aromático que llenará tu cocina de un olor irresistible. Sírvelo tibio, quizás con una bola de helado de vainilla para un contraste perfecto, o disfrútalo a temperatura ambiente con una taza de té o café. Es ideal para una merienda especial, un postre familiar o simplemente para darte un capricho. Espero que disfrutes horneando y compartiendo este pastel tanto como yo. ¡Buen provecho!









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