El pastel líquido, o "zalivnoy pirog" como se le conoce en Europa del Este, es la solución perfecta para una comida rápida, sustanciosa y deliciosa. A diferencia de los pasteles tradicionales, su masa es líquida, similar a la de los panqueques, lo que hace que su preparación sea increíblemente sencilla: ¡sin amasar ni esperar a que leve! Esta versión combina la suavidad del repollo guisado con la contundencia de la carne estofada, creando un relleno jugoso y lleno de sabor. El resultado es un pastel tierno, húmedo y muy reconfortante, ideal para una cena familiar o para llevar en el tupper.
Ingredientes para la masa del pastel líquido
- 200 g de kéfir (o yogur natural sin azúcar)
- 2 huevos
- 250 g de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1/2 cucharadita de polvo de hornear
- sal, azúcar, sésamo, aceite vegetal
- mantequilla y harina para el molde
Ingredientes para el relleno de carne estofada y repollo
- 600 g de repollo blanco
- 1/2 taza de vino blanco seco
- 200 g de tushenka (carne estofada enlatada) de cerdo o res
- aceite vegetal, sal, pimienta
Modo de preparación del pastel líquido de repollo y carne estofada
Comenzamos con el repollo. Retiramos las hojas exteriores de la cabeza, cortamos y desechamos el corazón. Cortamos el repollo en tiras finas. En una sartén profunda o una olla para asar, vertemos 2 cucharadas de aceite vegetal y añadimos el repollo. Vertemos el vino blanco seco y salamos al gusto. Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 25 minutos. Si usas repollo tierno (joven), ¡se cocinará mucho más rápido!
Ahora preparamos la masa. En un bol, rompemos los huevos, añadimos 1/2 cucharadita de sal y 1 cucharadita de azúcar.
Batimos los huevos con un batidor de varillas durante 1-2 minutos. No es necesario batirlos hasta que estén espumosos, solo hasta que la estructura se rompa.
Vertemos el kéfir en el bol. No solo sirve el kéfir, puedes usar cualquier producto lácteo fermentado como yogur, prostokvasha (un tipo de leche agria) o ryazhenka (leche horneada fermentada).
Mezclamos los ingredientes líquidos, añadimos la harina de trigo, el bicarbonato de sodio y el polvo de hornear. El bicarbonato de sodio neutralizará la acidez del kéfir, y el polvo de hornear hará que la masa quede más esponjosa. Es recomendable mezclar los ingredientes secos por separado y tamizarlos sobre los líquidos.
Mezclamos la masa con un batidor de varillas. La masa debe quedar lisa y sin grumos de harina.
Dejamos reposar la masa a un lado durante unos minutos. Mientras tanto, terminamos el relleno. Al repollo guisado le añadimos la tushenka (carne estofada enlatada, similar a un guiso de carne en conserva), mezclamos y dejamos enfriar. ¡El relleno para el pastel puede estar tibio, pero no caliente!
Engrasamos una sartén o un molde para hornear con mantequilla ablandada y espolvoreamos con harina. Vertemos la mitad de la masa en el molde preparado.
Sobre la masa, distribuimos todo el relleno. Lo nivelamos para que quede una capa de grosor uniforme.
Sobre el relleno, vertemos el resto de la masa. Distribuimos la masa por encima con una cuchara o espátula para que el relleno no sobresalga.
Espolvoreamos el pastel con sésamo negro. El color del sésamo no importa, usa sésamo blanco si solo tienes de ese, o mezcla ambos colores.
Precalentamos el horno a 180°C. Colocamos el pastel en el horno precalentado durante 35-40 minutos. Horneamos hasta que esté dorado.

Dejamos reposar el pastel listo en el molde durante 10 minutos, luego lo desmoldamos con cuidado y lo servimos tibio o frío.
Dejamos reposar el pastel listo en el molde durante 10 minutos, luego lo desmoldamos con cuidado y lo servimos tibio o frío.
Este pastel líquido de repollo y carne estofada es una verdadera joya de la cocina casera: simple, económico y con un sabor que evoca calidez de hogar. Se puede servir tanto tibio como frío, y es delicioso acompañado de una cucharada de crema agria o yogur natural para realzar su sabor. Además, se conserva perfectamente en el refrigerador, por lo que las sobras son igual de ricas al día siguiente. Anímate a probar esta receta y trae un pedacito de la cocina eslava a tu mesa. ¡Buen provecho!













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