¿Buscas una forma deliciosa y original de conservar las verduras del verano? ¡Esta receta de pepinos y calabacines marinados con ácido cítrico es la solución perfecta! A diferencia de las conservas tradicionales, esta versión no utiliza vinagre, lo que resulta en un sabor más suave y delicado que resalta el frescor de las verduras. Es una técnica muy popular en Europa del Este para preparar las "zagotovki" (conservas para el invierno). El resultado son unas verduras increíblemente crujientes con un equilibrio perfecto entre dulce, ácido y un toque picante. ¡Anímate a llenar tu despensa con este manjar casero!
Ingredientes para los pepinos y calabacines marinados con ácido cítrico
- pepinos para encurtir
- calabacines
- 1 ají chile rojo
- 3 dientes de ajo
- 10 g de sal de mesa (sin yodo)
- 20 g de azúcar granulada
- 1/3 de cucharadita de ácido cítrico
- 2 cucharaditas de granos de mostaza
- 1 umbela de eneldo
- agua filtrada
Modo de preparación de los pepinos y calabacines marinados con ácido cítrico
Remojamos los pepinos pequeños y firmes en agua fría, los lavamos y cortamos las puntas. Cortamos los pepinos en rodajas finas a lo largo.
Pelamos los calabacines y, con una cuchara, retiramos la pulpa con las semillas. Cortamos la parte firme de los calabacines de la misma manera que los pepinos, en tiras finas de un tamaño similar.
Frotamos la vaina de ají chile rojo entre las palmas de las manos, cortamos el tallo y sacudimos para quitar las semillas. Cortamos el chile en tiras largas a lo largo.
Lavamos bien un frasco y lo enjuagamos con agua hirviendo. No es necesario esterilizarlo, ya que las verduras están crudas y no son estériles. Llenamos el frasco con las rodajas de pepino, calabacín y chile, alternando las verduras para crear un patrón de rayas.
Añadimos los dientes de ajo pelados.
Vertemos agua filtrada o de manantial hirviendo en el frasco. Colocamos una tapa de drenaje y escurrimos el agua en una cacerola. Volvemos a verter agua hirviendo sobre las verduras, tapamos con una tapa limpia y cubrimos con una toalla para que se calienten.
Agregamos el azúcar granulada, la sal de mesa sin aditivos y el ácido cítrico. Generalmente, se usa 1 cucharadita de ácido cítrico por cada litro de agua; si te gusta una marinada más ácida, puedes añadir una cucharadita y media. En un frasco de un litro bien lleno de verduras, se necesitan aproximadamente 400-500 ml de agua. Por lo tanto, la cantidad de ácido cítrico será la mitad. Para un frasco de medio litro, necesitarás de 1/4 a 1/3 de cucharadita. ¡Mezcla y prueba la marinada, debe ser de tu agrado! Quizás necesites más azúcar, sal o menos ácido. ¡Todo se puede y debe ajustar a tu gusto!
Añadimos los granos de mostaza, colocamos una umbela de eneldo (la flor del eneldo, que le da un sabor característico a las conservas) y, si lo deseas, unos granos de pimienta negra. Calentamos la marinada hasta que hierva y la dejamos hervir durante 3 minutos.
Escurrimos el agua de las verduras y vertemos la marinada hirviendo sobre ellas.
Cerramos herméticamente con una tapa previamente hervida y volteamos el frasco. Envolvemos las conservas con una manta gruesa (en la cultura eslava, a esto se le llama “abrigar con un shuba” o “abrigo de piel”) y las dejamos hasta que se enfríen por completo. Bajo la manta, se producirá un proceso de pasteurización y la piel de los pepinos cambiará gradualmente de verde a un tono oliva. Esta pasteurización, combinada con los conservantes (ácido cítrico, sal y azúcar), es suficiente para almacenarlos en un lugar fresco y seco. Las verduras quedarán agridulces y crujientes, y estarán listas en unos 40 días.
¡Y listo! Ahora tienes un frasco lleno de sabor esperando a ser disfrutado. Estos pepinos y calabacines marinados son el acompañamiento perfecto para platos de carne, sándwiches o simplemente como un aperitivo refrescante y crujiente. Tradicionalmente, este tipo de encurtidos se sirve en las mesas festivas o como parte de una comida familiar cotidiana. Para una mejor conservación, guarda los frascos en un lugar fresco y oscuro, como una despensa o un sótano. Verás cómo, con el paso de las semanas, los sabores se intensifican. ¡Esperamos que disfrutes de esta deliciosa y sencilla forma de conservar un trocito del verano!











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