El schnitzel vienés es un clásico indiscutible de la cocina austriaca, famoso en todo el mundo por su sencillez y su sabor espectacular. Aunque la receta original se prepara con ternera, esta versión con cerdo es igual de deliciosa y mucho más accesible. ¿El secreto? Una carne muy fina, aplanada con esmero, y un empanado triple que garantiza una cobertura dorada y ultra crujiente que contrasta a la perfección con un interior tierno y jugoso. Es el plato ideal para una comida familiar, una cena rápida o simplemente para darte un capricho. ¡Prepárate para enamorarte de este manjar!
Ingredientes para el schnitzel vienés de cerdo
- 2 chuletas de cerdo de 120-150 g cada una (lomo o cabeza de lomo sin hueso)
- sal y pimienta negra
- harina de trigo
- 1 huevo de gallina
- pan rallado (hecho de pan blanco)
- aceite vegetal para freír
Cómo preparar el schnitzel vienés de cerdo
Corta dos trozos de lomo de cerdo de aproximadamente un centímetro y medio de grosor. Para una porción, necesitarás entre 120 y 150 g de carne.
Coloca un trozo de cerdo sobre una tabla de cortar y cúbrelo con film transparente. Aplánalo con un mazo para carne hasta que el schnitzel quede muy fino. Dale la vuelta, cúbrelo de nuevo con film y aplánalo por el otro lado.
Frota la carne aplanada por ambos lados con una mezcla de sal y pimienta molida. Además de la pimienta, puedes sazonar la carne con tus especias favoritas; una pizca de hierbas aromáticas le sentará de maravilla.

Sumergimos el schnitzel en el bol, lo levantamos para escurrir el exceso y dejar una fina capa de huevo.
Espolvorea los schnitzels sazonados con harina de trigo y sacude el exceso. La harina se adhiere a la carne cruda y crea la primera capa fina del empanado, que ayudará a conservar sus jugos.
En un bol o plato hondo, rompe un huevo de gallina. Bátelo con un tenedor hasta obtener una mezcla homogénea.
Sumerge el schnitzel en el bol, levántalo para que escurra el exceso y quede una fina capa de huevo.
Espolvorea pan rallado sobre una tabla de cortar. Pasa los schnitzels por el pan rallado. En este punto, puedes volver a sumergirlos en el huevo y luego en el pan rallado para que la capa de empanado sea más gruesa. Al final de la receta, te contaré cómo preparar fácilmente pan rallado casero con pan duro.

Puedes guardar los schnitzels empanados en el refrigerador durante unas horas para freírlos justo para el almuerzo.
Puedes guardar los schnitzels empanados en el refrigerador durante unas horas para freírlos justo para el almuerzo. ¡Un schnitzel jugoso recién salido de la sartén es mucho más sabroso que uno preparado con varias horas de antelación!
En una sartén ancha de fondo grueso, vierte 2 cucharadas de aceite vegetal para freír. Calienta el aceite. Cuando esté caliente, coloca el schnitzel en la sartén. Fríelo durante unos 3 minutos hasta que adquiera un color dorado.
Dale la vuelta al schnitzel y fríelo por el otro lado hasta que esté dorado. Para la siguiente porción, te recomiendo desechar el aceite, limpiar la sartén con una toalla de papel, añadir una nueva porción de aceite, calentarlo bien y freír el siguiente schnitzel.
Sirve el schnitzel vienés de cerdo bien caliente, recién hecho. Como guarnición, te sugiero preparar un esponjoso puré de papas con mantequilla.
¡Y ahí lo tienes! Un schnitzel vienés de cerdo perfecto, crujiente por fuera y tierno por dentro. Este plato es la prueba de que no se necesitan ingredientes complicados para crear una comida memorable. Tradicionalmente, el schnitzel se sirve con una rodaja de limón para exprimir justo antes de comer, lo que añade un toque de frescura que realza todos los sabores. Además del puré de papas, también queda fantástico con una ensalada de papas, papas fritas o una simple ensalada verde. Espero que disfrutes preparando y compartiendo esta receta tanto como yo. ¡Buen provecho!










0 comentarios