¡Hola! Hoy te invito a viajar con el paladar hasta Europa del Este para descubrir los syrniki, un desayuno que enamora desde el primer bocado. Estas suaves y tiernas tortitas de queso, con un exterior ligeramente dorado y un interior cremoso, son un clásico en muchas familias. En esta versión, les damos un giro saludable y delicioso añadiendo avena para una mejor textura y grosellas negras que aportan una explosión de sabor ácido y frutal. Son increíblemente fáciles de hacer y el resultado es un desayuno reconfortante y nutritivo que te llenará de energía. ¿Te animas a probarlos?
Ingredientes para los syrniki de queso cottage con avena y grosellas
- 200 g de tvorog (queso cottage o requesón)
- 1 huevo de gallina pequeño
- 35 g de avena arrollada (copos de avena de cocción rápida)
- 15 g de azúcar granulada
- una pizca de sal
- un puñado de grosellas negras
- harina de trigo
- aceite vegetal refinado
- 1 sobre de azúcar avainillado
- azúcar glas (impalpable)
Modo de preparación de los syrniki de queso cottage con avena y grosellas
Para esta receta, preparé los syrniki (tortitas de queso tradicionales de Europa del Este) con tvorog (un tipo de queso fresco similar al cottage o requesón) granulado. Primero, coloca el tvorog en un colador y déjalo reposar unos minutos para que escurra el exceso de líquido. Luego, transfiérelo a un bol.
Rompe un huevo de gallina pequeño. Si tienes un huevo grande, te recomiendo batirlo en un bol aparte y usar solo la mitad.
Añade el azúcar granulada, un sobre de azúcar avainillado y una pizca de sal fina para equilibrar los sabores dulce y salado.
Incorpora la avena arrollada de cocción rápida. No se necesitan más aditivos aparte de las bayas; nunca agregues polvo de hornear o bicarbonato a los syrniki, solo arruinarás la receta. El tvorog fresco tiene un sabor agridulce que no necesita ser neutralizado. Si el tvorog está demasiado ácido, es mejor usarlo en un queque o pastel, pero no para los syrniki.
Tritura los ingredientes con una licuadora de inmersión o en un procesador de alimentos hasta obtener una mezcla homogénea. Deja reposar la masa durante 10 minutos.
Añade un puñado de grosellas negras. Si usas bayas congeladas, sácalas del congelador con antelación para que se descongelen un poco.
Espolvorea harina de trigo sobre una tabla de cortar. Con una cucharadita, ve colocando porciones de la masa sobre la harina. Pasa los syrniki por la harina, sacudiendo el exceso.
En una sartén de fondo grueso, vierte una cucharada de aceite vegetal refinado sin olor y caliéntalo bien. Coloca los syrniki en la sartén caliente y fríelos durante un par de minutos por un lado.
Voltéalos con cuidado y fríelos hasta que estén dorados por el otro lado, un par de minutos más.
Directamente en la sartén, espolvoréalos con azúcar glas y retíralos del fuego. La masa no contiene mucho azúcar y las grosellas son ácidas, así que el azúcar glas no estará de más.
¡Antes de servir, decora los syrniki con grosellas negras frescas! ¡Un desayuno delicioso está listo!
¡Y ahí los tienes! Unos syrniki perfectos, listos para alegrar tu mañana. La belleza de este platillo está en su simplicidad y versatilidad. Tradicionalmente se sirven con una cucharada de smetana (una crema agria espesa), pero quedan espectaculares con yogur griego, tu mermelada favorita, miel o simplemente más fruta fresca. Espero que disfrutes preparando y compartiendo esta receta tanto como yo. Es una forma maravillosa de empezar el día con algo hecho en casa, lleno de cariño y sabor. ¡Buen provecho!












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