¿Buscas una forma creativa y deliciosa de preparar pollo? ¡Has llegado al lugar indicado! Estas tortitas de pollo con champiñones y calabacín son la solución perfecta para transformar una simple pechuga de pollo en un plato jugoso, tierno y lleno de sabor. La adición de calabacín rallado no solo aporta humedad, sino que también enriquece las tortitas con un toque de verdura, haciéndolas más ligeras y nutritivas. Combinadas con el sabor terroso de los champiñones, estas tortitas se convierten en una comida casera inolvidable, ideal para un almuerzo familiar o una cena reconfortante.
Ingredientes para las tortitas de pollo con champiñones y calabacín
- 500 g de pechuga de pollo
- 250 g de calabacín
- 60 g de cebolla morada
- 150 g de hongos silvestres cocidos
- 1 huevo
- 50 g de copos de avena
- 1 manojo de perejil
- 1 cucharadita de pimentón dulce molido
- 15 g de mantequilla
- aceite vegetal para freír
Modo de preparación de las tortitas de pollo con champiñones y calabacín
Pelamos un calabacín tierno y lo rallamos con un rallador grueso. Añadimos media cucharadita de sal y lo mezclamos con las manos. Dejamos reposar durante 5-7 minutos para que la sal extraiga la humedad y luego lo escurrimos bien. También puedes envolver las verduras ralladas en una gasa o paño de cocina limpio y exprimirlo con fuerza.
Separamos la carne de pollo de los huesos y le quitamos la piel. La pasamos por una picadora de carne o la picamos finamente con un cuchillo afilado sobre la tabla de cortar. Mezclamos la carne picada con las verduras ralladas.
Cascamos un huevo en el bol; actuará como un cemento, uniendo todos los ingredientes.
Sazonamos con pimentón dulce molido y pasamos al componente de champiñones de nuestro plato.
Picamos finamente la cebolla morada o el chalote. La sofreímos en una sartén con una mezcla de aceite vegetal y mantequilla hasta que esté transparente.
Picamos finamente los hongos silvestres (como los porcini o boletus), previamente cocidos, y los añadimos a la sartén con la cebolla. Cocinamos a fuego medio durante 5-7 minutos, hasta que la humedad se evapore.
2-3 minutos antes de que estén listos, añadimos el perejil finamente picado. Según tu gusto, puedes sustituirlo por cilantro o eneldo.
Añadimos el sofrito de champiñones al bol, incorporamos los copos de avena o cualquier otro ingrediente que absorba la humedad, salamos al gusto y mezclamos bien la carne. La llevamos al refrigerador por 20 minutos.
No es obligatorio refrigerar la mezcla, puedes empezar a freír de inmediato, pero después de un rato en el frío, los ingredientes se unirán mejor, ya que los copos de avena se impregnarán de los jugos y se hincharán.
Formamos tortitas pequeñas y prolijas. Calentamos una sartén de fondo grueso y la engrasamos con aceite vegetal. Freímos durante 3-4 minutos por cada lado hasta que estén doradas. Luego, las colocamos todas juntas en la sartén, tapamos y cocinamos a fuego muy bajo durante 10 minutos para que se terminen de cocer por dentro.
Servimos las tortitas de pollo con champiñones y calabacín calientes, acompañadas de una ensalada fresca, puré de papas y una salsa casera. Decoramos con hierbas frescas.
¡Y listo! Ahora tienes un plato de tortitas de pollo increíblemente sabrosas que seguramente encantarán a todos en casa. La belleza de esta receta radica en su versatilidad: puedes servirlas con tu guarnición favorita, ya sea un clásico puré de papas, un arroz ligero o una ensalada crujiente. También son perfectas para guardar y disfrutar al día siguiente, frías o calientes. Anímate a experimentar añadiendo otras especias o hierbas a la mezcla. Esperamos que disfrutes de cada bocado tanto como nosotros disfrutamos compartiendo esta receta contigo. ¡Buen provecho!











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