El pulpo a la parrilla se vuelve gomoso principalmente debido a que las proteínas de su tejido conjuntivo se contraen de forma violenta al recibir un calor seco y prolongado. Para evitar esto de manera efectiva, es fundamental realizar una cocción previa en agua hirviendo durante aproximadamente cuarenta y cinco minutos hasta que alcance un punto tierno. Una vez completado este paso y tras dejarlo enfriar ligeramente, se puede proceder a dorarlo brevemente en la parrilla para conseguir ese característico sabor ahumado sin arruinar su textura.