¡Es que ahora todo lo quieren hacer a las prisas!... Antes nos enseñaban que la cocina lleva su tiempo y paciencia, sin inventar cosas raras. Si tu masa queda reseca o dura, ¡jamás se van a inflar! Tienes que amasarla muy bien con agua tibia hasta que paresca piel de bebe, suavecita y sin cuartearse en las orillas. Luego, pon el comal bien caliente para que se forme una costrita delgada por ambos lados... ¡Ese es el secreto para que el vapor no se salga! Ya que selló, le bajas a la flama y con la misma espátula o la mano le das unas palmaditas suaves en el centro. Verás cómo solitas se van abombando... ¡Prueba hacerlo con calma y me cuentas cómo te fue!