Hola, Gabriel. Es una duda muy comprensible, sobre todo cuando buscamos optimizar tiempo en la cocina después de un largo día.
Lamentablemente, hornear la masa de hojaldre directamente en cilindro, sin desenrollarla, no te dará un buen resultado culinario. El hojaldre funciona mediante finas capas alternadas de masa y materia grasa (mantequilla o margarina). Para que se desarrolle esa textura crujiente y aireada, el calor debe llegar a cada capa de forma uniforme, permitiendo que el agua se evapore y separe las hojas mientras la grasa las dora. Si dejas el rollo compacto, ocurrirá exactamente lo que temías:
- Centro crudo y gomoso: El calor del horno cocinará y tostará rápidamente la superficie exterior, pero le costará mucho penetrar hasta el núcleo denso del cilindro. Para cuando el centro alcance temperatura de cocción, el exterior ya estará quemado.
- Acumulación excesiva de grasa: Al estar las capas tan apretadas, la mantequilla o margarina se derretirá y quedará atrapada en el interior, creando una masa pesada, empapada en aceite y con textura pastosa.
- Falta de hojaldrado: La masa necesita espacio y calor directo para expandirse; al estar comprimida, las capas intermedias no podrán inflarse ni quedar crujientes.
Si deseas preparar algo rápido sin complicarte la vida, te recomiendo simplemente desenrollar la masa sobre la bandeja (aprovechando el mismo papel para hornear en el que suele venir envuelta), hacerle unos cortes rápidos en tiras o cuadrados con un cuchillo y llevarla al horno a 200 °C durante unos 12 a 15 minutos. Te tomará apenas un minuto extra de preparación y obtendrás piezas doradas, hojaldradas y perfectamente cocidas.