Antes la gente no se complicaba midiendo minutos exactos, bastaba con el buen ojo y paciencia en la cocina. Si los remojó ocho horas, en una olla común con fuego bien vivo están listos en solo media hora, no necesita más tiempo. La olla de presión moderna solo les quita el sabor tradicional y los deja aguados, pero si insiste en usarla, con quince minutos directos es más que suficiente para que queden suaves.