Hola Claudia, qué excelente opción para una cena ligera y sabrosa. La respuesta es que
ambas opciones son válidas, pero cumplen propósitos culinarios muy diferentes dependiendo del tipo de tarta que quieras lograr:
- Huevos batidos (en crudo): Se utilizan si buscas una textura cuajada y compacta, similar a la de un quiche o soufflé. Al mezclarse en crudo con el atún y la zanahoria (ya sea rallada o previamente salteada), el huevo coagula con el calor del horno y actúa como aglutinante, logrando que la porción se mantenga firme al cortarla y no se desmorone.
- Huevos cocidos (hervidos y picados): Se emplean en las tartas de estilo tradicional o empanadas. Su función no es ligar la preparación, sino aportar textura, volumen y contraste visual en cada bocado. Si solo usas huevo duro, el relleno quedará más suelto.
Mi recomendación para lograr el mejor equilibrio:
puedes combinar ambos métodos. Incorpora uno o dos huevos duros picados al relleno para dar consistencia y sabor rústico, y añade uno o dos huevos batidos para amalgamar toda la mezcla antes de verterla en la masa. ¡Te quedará deliciosa!