Tirar comida es un desperdicio inaceptable, sobre todo cuando se compra crema en oferta que suele venir más líquida. El problema ocurre únicamente por exponer la grasa a un calor excesivo y repentino. He logrado salvar algunas preparaciones batiendo con un poco de almidón de maíz previamente disuelto, pero desconozco con certeza si este método funciona cuando la crema ya liberó todo el aceite o si existe una técnica más confiable.