Hola, Paty. Es un inconveniente bastante común al cocinar en multicocinas, ya que al mantener la tapa completamente cerrada no se produce la evaporación habitual de una cocción tradicional en sartén o cacerola.
Afortunadamente, existen varias alternativas muy accesibles que te permitirán conseguir una textura sedosa y con cuerpo sin recurrir a lácteos ni modificar el perfil de sabor de tu curry:
- Almidón o fécula de maíz (maicena): Es la técnica más rápida, neutra y eficaz. Disuelve una cucharadita o cucharada (según la cantidad de líquido) en un par de cucharadas de agua completamente fría para evitar grumos. Programa tu olla en modo saltear o dorar con la tapa abierta, vierte la mezcla mientras remueves y deja que hierva a fuego suave durante uno o dos minutos hasta alcanzar la densidad deseada.
- Reducción directa: Si el pollo no corre riesgo de sobrecocerse, simplemente retira la tapa, selecciona el programa para sofreír/saltear y deja que la salsa borbotee unos minutos. El agua se evaporará de forma natural, concentrando además los aromas y especias.
- Triturar parte de las verduras o usar patata: Si tu preparación incluye trozos de patata, zanahoria o cebolla, puedes sacar una pequeña porción con un poco de caldo, machacarla bien o triturarla con la batidora, y reincorporarla a la olla. También una cucharadita de copos de puré de patata deshidratado funciona de maravilla como espesante instantáneo y neutro.
- Pasta de frutos secos: Una técnica muy tradicional en la gastronomía india consiste en triturar un puñado de anacardos (castañas de cajú) o almendras con un poco de agua tibia hasta obtener una crema fina. Aporta una textura muy sedosa y un toque sutil que complementa perfectamente el curry sin resultar pesado para la digestión.
Espero que alguna de estas opciones te resulte útil para salvar tu comida de hoy. ¡Mucho ánimo y buen provecho!