Hola, Jorge. Es una excelente decisión preparar sofrito con antelación, ya que aporta una base de sabor extraordinaria a arroces, legumbres, pastas y guisos, además de ahorrarte mucho tiempo entre semana.
Para una salsa sofrito tradicional, equilibrada y versátil, los
ingredientes indispensables son los siguientes:
- Aceite de oliva virgen extra: la base grasa indispensable, suficiente para cubrir holgadamente el fondo de la sartén.
- Cebolla: 2 unidades medianas, picadas finamente (en brunoise).
- Ajo: 2 o 3 dientes, picados muy finos o prensados.
- Tomate: 4 tomates maduros rallados (descartando la piel) o unos 300 g de tomate natural triturado de buena calidad.
- Sal: al gusto (ayuda además a que la verdura sude adecuadamente).
- Pimiento (opcional pero muy recomendable): 1 pimiento verde o rojo pequeño picado fino.
El
procedimiento paso a paso más sencillo y efectivo es el siguiente:
- Pochado lento de la cebolla: Calienta una sartén amplia a fuego medio-bajo con el aceite de oliva. Agrega la cebolla picada (y el pimiento, si decides incluirlo) junto con una pizca de sal. Deja cocinar lentamente durante unos 15 o 20 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que esté blanda, transparente y comience a tomar un tono dorado suave.
- Adición del ajo: Incorpora el ajo picado y cocina durante apenas 1 o 2 minutos. Se añade en este momento porque se quema con facilidad si se pone desde el inicio, lo cual daría un sabor amargo.
- Reducción del tomate: Vierte el tomate rallado y mezcla bien. Baja el fuego al mínimo y deja que reduzca pacientemente durante 20 a 30 minutos. Sabrás que está listo cuando el agua de vegetación se haya evaporado por completo y notes que la pulpa ha oscurecido y el aceite comienza a separarse sutilmente en la superficie.
- Ajuste final: Prueba el sofrito y rectifica el punto de sal. Si notas que los tomates eran muy ácidos, puedes añadir una pizca mínima de azúcar para equilibrar.
Consejo de conservación: Deja enfriar la salsa y guárdala en un recipiente hermético de cristal en la nevera, cubriendo la superficie con una fina capa de aceite de oliva; se conservará en perfecto estado durante 5 a 7 días. También puedes congelarlo en porciones individuales (como en bandejas para cubitos de hielo) para tener siempre a mano la cantidad exacta. Mucho éxito con tus preparaciones.