Ahora a todo le quieren meter premezclas y polvos llenos de químicos cuando lo tradicional sale más barato y rico. Para panecillos no te compliques: prepara unos scones sencillos con dos tazas de harina, una pizca de sal, 50 gramos de mantequilla fría y media taza de leche. Haces el arenado a mano, integras rápido sin amasar de más para cuidar la miga y cortas piezas pequeñas. Los metes a la freidora sobre papel de hornear a 160 °C entre 10 y 12 minutos. Tienen un desmolde limpio, no gastas casi nada de luz porque se hacen en una sola tanda y quedan dorados y crujientes por fuera y tiernos por dentro, como el pan de antes.