¡Hola Mati_Fit! Qué tal. ¡Vaya dilema! Quieres el guiso de la abuela, pero con carne barata, tiernita y además para el gimnasio. ¡Casi nada pides!
Para que no te quede una "suela", como bien dices, el secreto no está tanto en el corte, sino en el arte de la cocción. La paciencia es oro aquí. Cortes como la falda, el ossobuco (también conocido como lagarto o morcillo) o el asado de tira sin hueso son tus mejores aliados económicos. Aunque son firmes al inicio, con un buen tiempo de cocción a fuego lento, se deshacen solos y quedan espectaculares.
Y no te preocupes por la proteína para el gimnasio; estos cortes, a pesar de su precio, son una fuente excelente. Solo necesitan que les des su tiempo en la olla para que liberen todo su sabor y se pongan muy tiernos. ¡Así que a cocinar con calma y verás qué resultado tan delicioso! ¡Mucha suerte con el guiso familiar!