Ah, la tecnología. Antes uno no tenía la airfryer para todo, ni la licuadora te decía cómo afilar. ¡Qué tiempos! Si no tenés afilador especial, que te vendan mil maravillas, te digo un secretito que ni los influencers conocen.
Agarra un plato viejo de cerámica, de esos que tienen la base sin esmaltar. La parte de abajo, la que raspa, esa es tu piedra májica. Despasio, siempre con el mismo ángulo, una pasada y otra. O el canto de una taza, o una piedra lisa que encuentres. Pero ojo, que la piedra tiene que estar bien limpia, no valla a ser que le salga sabor a tierra a la comida, ¡jajajaja!
¡Y listo! ¿Quién necesita un doctor en afilados? Tus cuchillos cortan hasta las malas energías. ¡Mas económico inposible! Así se hacía en la cocina de mi abuela, ¡sin licuadora ni nada!