Para curar una olla de barro nueva debes sumergirla en agua durante veinticuatro horas completas. Después de este tiempo retira la olla del agua y déjala secar completamente a la sombra. Luego frota todo el interior con un diente de ajo fresco y unta aceite vegetal. Finalmente calienta la olla a fuego muy bajo con un poco de agua adentro para sellar el material. Este procedimiento económico evitará que tus ollas se rompan con el uso diario en la cocina.