Ay mi amor, pero es que los tomates naturales de huerto sueltan una agua terrible compadre!!! Para que ese gazpacho no te quede nadando como sopa, tienes que aplicarle su buena ración de pan duro del día antes... pero bien escurrido, óyeme bien, bien escurrido para que no aporte más líquido del necesario. Y otra cosa que no falla jamás es echarle el aceite de oliva virgen extra poquito a poco en forma de hilo mientras la licuadora está a máxima potencia, porque eso es lo que hace que emulsione y coja una cremosidad divina... si te sigue quedando flojo, pásalo por un colador fino para quitar exceso de líquido y listo, mi alma. Ya verás que te queda como el de tu mami!!!