Hola Arturo. Con gusto te comparto un par de métodos muy efectivos que yo uso en la cocina para asegurarme de que el pescado quede en su punto exacto, jugoso y sin resecarse.
El método más preciso, especialmente si tienes un corte grueso de pescado como el salmón o el atún, es utilizar un termómetro de cocina de lectura instantánea. Debes insertarlo en la parte más gruesa del filete. La temperatura ideal de cocción interna para la mayoría de los pescados está entre los 60 y 63 grados Celsius (140 a 145 grados Fahrenheit). Al llegar a este punto, la carne estará segura para comer y mantendrá toda su humedad natural.
Si prefieres un indicador visual que no requiera perforar la carne, puedes fijarte en la textura y el color. El pescado crudo es translúcido y brillante; al cocinarse, se vuelve completamente opaco. Puedes separar suavemente la carne con la punta de un tenedor en la parte más gruesa. Si las fibras se separan con facilidad en láminas y el interior ha perdido por completo el tono translúcido para volverse opaco de manera uniforme, ya está listo y debes retirarlo del fuego de inmediato.
Espero que estos consejos te sean de gran utilidad para tus próximas preparaciones culinarias. ¡Mucho éxito en la cocina!