Hola Elena. Entiendo perfectamente tu desconfianza, ya que hoy en día existe una gran variedad de materiales en el mercado y no siempre está claro cuáles son realmente seguros para la salud al someterlos a altas temperaturas.
Para cocinar en el horno con total tranquilidad y sin riesgos de contaminación química ni roturas inesperadas, los materiales más recomendables y seguros son los siguientes:
- Vidrio borosilicatado (tipo Pyrex tradicional): Es un material inerte, totalmente neutro y muy limpio que no altera los sabores ni libera ninguna sustancia. Solo debes tener la precaución de evitar choques térmicos bruscos, como meter la fuente fría directamente a un horno muy caliente o apoyarla sobre una superficie mojada al sacarla.
- Hierro fundido (curado o esmaltado): Es prácticamente indestructible y distribuye el calor de forma excelente. Las ollas tipo cocotte de hierro esmaltado son ideales para horneados lentos y asados.
- Cerámica refractaria y gres: Las fuentes de cerámica diseñadas específicamente para horno son muy seguras y retienen muy bien el calor. Es importante comprobar que indiquen que son aptas para horno y libres de plomo en sus esmaltes.
- Acero inoxidable y aluminio anodizado: Son los materiales estándar en la repostería profesional. Ofrecen gran durabilidad, excelente conducción térmica y no liberan residuos.
- Silicona de grado alimentario (100% platino): Si deseas una opción moderna, busca moldes que certifiquen ser de silicona platino. Soportan temperaturas de hasta 220 °C - 240 °C sin degradarse ni migrar componentes a la comida.
Por otra parte, debes evitar introducir en el horno vajilla común de diario, piezas de loza fina con decoraciones o filos metálicos (dorados o plateados), recipientes de plástico no aptos, vajilla de melamina y cristal ordinario, ya que se fracturan fácilmente con el calor o liberan elementos tóxicos.
Espero que esta explicación te ayude a elegir tus utensilios con mayor seguridad y confianza.