Hola Mariana. Comprendo perfectamente tu inquietud, especialmente por el tema de los tratamientos agrícolas actuales y las costumbres tradicionales en la cocina.
Desde el punto de vista gastronómico y nutricional, la respuesta corta es que
técnicamente sí se puede comer la piel del mango, pero hay varios factores importantes a considerar antes de hacerlo:
- Nutrientes y fibra: La piel contiene una alta concentración de fibra, antioxidantes (como la mangiferina) y vitaminas. Sin embargo, su sabor suele ser amargo y su textura bastante dura y fibrosa, por lo que a nivel culinario no suele ser agradable para la mayoría.
- Presencia de urushiol: La piel del mango contiene un compuesto químico natural llamado urushiol (el mismo presente en la hiedra venenosa). En personas sensibles, el contacto directo o la ingesta de la piel puede provocar dermatitis, inflamación o irritación en los labios y la boca.
- Pesticidas y ceras: Como bien mencionas, en la agricultura convencional se utilizan agroquímicos y recubrimientos de cera para su conservación. Si decides consumir la cáscara, es fundamental lavarla y desinfectarla muy bien con abundante agua y un cepillo, o preferir frutos de origen orgánico.
Por estas razones, la práctica tradicional de pelar el mango sigue siendo la más segura y placentera para el paladar. Espero que esta información te sea de utilidad.